«Moral Revolucionaria»
Quito, Ecuador
“Ha sido una gran vergüenza para la revolución ciudadana, pero sabremos convertir la vergüenza en fortaleza y aún mayor moral revolucionaria”
Rafael Correa, a propósito de su primo, Pedro Delgado.
“Ha sido una gran vergüenza para la revolución ciudadana, pero sabremos convertir la vergüenza en fortaleza y aún mayor moral revolucionaria”
Rafael Correa, a propósito de su primo, Pedro Delgado.
En los últimos años el Ecuador se ha vuelto cada vez más dependiente del petróleo. Por eso es importante seguir su evolución y analizar los factores que podrían afectar su comportamiento futuro. Porque al final, nuestro destino está atado a su precio.
Las familias reales no son exclusividad de las monarquías. Extrañamente, las democracias erigen en las urnas sus propias y pintorescas familias reales. El Ecuador republicano no ha sido la excepción. Desde nuestro regreso a la democracia a finales del siglo XX, cada gobierno ha coronado príncipes y princesas con poderes políticos y excesiva influencia dentro del sector público.
Es inadmisible que este Gobierno, que pretende reelegirse y tiene todo el dinero y el aparato del Estado para conseguirlo, pretenda con su presidente a la cabeza, seguir considerando al Ecuador como un país de tontos. Si durante seis años se ha soportado este jueguito de hacerse los desentendidos cuando salta un escándalo mayúsculo de corrupción, cuatro años más con la misma escena pueden terminar muy mal. La paciencia también es un recurso que se agota, como el petróleo. La calma es un estado de ánimo que puede variar de un momento a otro, como volátiles son los precios del oro negro en el mercado.
En su cuento “Tema del traidor y del héroe” Borges plantea la posibilidad de que la historia de las revoluciones –y del mundo, ¿no?– sea el producto de una perfecta falsificación de la realidad lograda por medio de los más sofisticados recursos del teatro. Básicamente su cuento gira alrededor de Fergus Kilpatrick, el héroe de la rebelión irlandesa que fue asesinado en 1824. Ante el rumor de una traición Kilpatrick encomienda a James Nolan la tarea de descubrirla; tarea que la asumió a cabalidad y anunció ante el conclave de los rebeldes que el gran traidor era el mismo Kilpatrick, acusación que sostuvo con pruebas irrefutables. Ante la evidencia de la verdad, Kilpatrick personalmente firmó su sentencia de muerte pero “imploró que su castigo no perjudicara a la patria”.
Propio del mes de diciembre, los ecuatorianos hemos sido testigos de una inocentada ocurrida días antes del mismísimo “Día de los Inocentes. A lo mejor, basados en la creencia Maya, decidieron adelantarse para que la nueva era b´aktun 13, los coja menos “inocentes” que antes; o es un nuevo capítulo del seriado televisivo “Los sabidos somos más”.
El fin de semana fui con mi hijo a la biblioteca de Santiago. A sus tres años y ocho meses de edad siento que estoy consiguiendo traspasarle el placer y el descubrimiento de mundos nuevos que genera la lectura. Y lo hago a contramano de las tendencias, cuando su e-book contendrá más textos y posibilidades que la biblioteca. No sé a santo de qué, tiene una predilección por los dinosaurios. Después de varios intentos por tópicos más suaves -o, en mi parecer, propiamente infantiles- arribamos a la sección paleontológica, en la que me pidió le leyera el detalle de un texto lleno de dinosaurios en la carátula y el título «Triásico».
Encuentro una revista gratuita cuya portada se mofa de dos contendores electorales del actual presidente. La abro. Sus páginas están tapizadas de propaganda oficial del Gobierno central y otras instituciones. Leo el nombre de quienes dirigen dicha publicación y busco en Internet. La propia web de la Presidencia de la República me da la respuesta que buscaba. Rechanfle: más de 52 mil dólares nos costó patrocinar ese pasquín llamado Zona Libre. Imagino cuánto tuvieron que trabajar para producir ese dinero los contribuyentes de cuyos impuestos se financió dicho egreso. Cincuenta luquitas es mucho billete. Y eso sin contar la publicidad de otros entes que aparece en ese mismo panfleto. Me pregunto, ¿este derroche a discreción puede ser legal?
Festejar a Quito, en mis primeros años, era una hecatombe barrial entre el 4 y el 6 de diciembre… maratónicos campeonatos de cuarenta, concursos para todos los gustos y edades, las calles cerradas y el ánimo social ferviente, a fuerza de hornados y algo de alcohol (whisky escocés, eran los setentas, ni que vainas…). De los toros, la tauromaquia, me enteré años después, básicamente por ser víctima de la monopolización de los programas taurinos en TV, en la noche, repletos de expertos españoles que explicaban con un acento peculiar cada posición del torero y su rival. Mis padres, profesionales jóvenes ambos, me aconsejaron risiblemente asimilar esas explicaciones como una especie de penitencia decembrina que todo mortal debía aceptar previas las fiestas navideñas y de fin de año, más regalonas y entendibles, más cercanas.
El reconocimiento por parte del presidente Hugo Chávez de la gravedad del mal que lo aqueja, y la “designación” de Nicolás Maduro como su sucesor –hecho que de por sí denota el carácter personalista y autocrático de su régimen–, genera un sinnúmero de interrogantes sobre el futuro que se abre para Venezuela y el rediseño geopolítico de la región.
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