Cuba, el poder del mito
Lima, Perú
La política exterior es la herramienta que ha permitido la sobrevivencia del castrismo en Cuba, cuyo esperpento económico habría pulverizado a cualquier país desprovisto de la siniestra habilidad de Fidel para exprimir las oportunidades de la coyuntura internacional. Aunque aborrecible, es un mérito “técnico” haber conseguido un grado de influencia tan absurdamente desproporcionado en América Latina, y fuera de ella. Paradoja ridícula porque, a pesar de la indignante opresión y el empobrecimiento de los sacrificados cubanos, los gobiernos temen ser “políticamente incorrectos” si critican esa revolución tiránica y destructiva, pero transubstanciada por la propaganda, y maquiavélicamente convertida en símbolo de resistencia en la trillada “lucha contra el imperialismo”. Ese impresionante contraste entre el desastre interno y la eficacia de la gestión externa es un éxito malévolo de la política exterior y los mecanismos de inteligencia castristas, potenciados por una propaganda que el mismo Goebbels habría envidiado.
