Final
Quito, Ecuador
“¿Cómo me metí en esta pendejada” piensa, ajeno al discurso de su interlocutor. El otro pone el rostro compungido de quien siente un profundo dolor postizo. Le ha puesto la mano en el hombro y le habla a poca distancia, con la mirada fija en la alfombra. Mueve la cabeza de lado a lado, como diciendo esto no es justo lucharemos hasta el final no te dejaremos solo solucionaremos esta injusticia histórica pero por ahora debo terminar el contrato porque si no concluyo el asfaltado se vienen en mi contra con toda su venganza así que mejor me quedo chiquito y callado por un tiempo porque tengo que mantener a mi hija mi mujer mi amante y mi hermana y piensa en lo que me compré en la frontera eso traga en gasolina más plata que toda el resto de la comparsa junta.
