“El socialismo hay que haberlo padecido…”
Corría 1977. Un grupo de escritores e intelectuales firmó, en un acto de coraje y desafío, un manifiesto de rechazo al sistema socialista, al que acusaban no solamente de ser “autoritario por naturaleza”, sino también de causar la ruina de los países, “debido a que, al trasladarlo todo al Estado, mata la iniciativa individual y convierte a los ciudadanos en súbditos”. Era la “Carta de los 77” y, por el prestigio y respetabilidad de sus firmantes, causó un terremoto político en la Checoslovaquia socialista.
