Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

César Aira: “El caso Nisman es la típica novela policíaca de Agatha Christie”

Escritor argentino César Aira. Foto de www.revistaenie.clarin.com

Nueva York, 24 mar (EFE).- Haciendo gala de profesión, el escritor argentino César Aira, que se define más como un ávido lector, comparó hoy la truculenta muerte del fiscal Alberto Nisman con la historia de una “típica novela policíaca de Agatha Christie” en un apartamento cerrado.


Publicidad

“Tiene la característica rara de que si es un suicidio lo disfrazaron de asesinato y si es un asesinato lo disfrazaron de suicidio”, ironizó en una entrevista con Efe en Nueva York, donde está presentando su último libro traducido al inglés.

César Aira (Coronel Pringles, 1949) asegura que la actualidad en su país no es una de sus fuentes de inspiración, como sí lo son los “sueños” o la “lectura”, y por eso descarta escribir un libro sobre el caso Nisman, al considerar que sería un “oportunismo muy feo”.

Nisman fue hallado muerto en su apartamento de un tiro en la sien el pasado 18 de enero, pocos días después de haber denunciado a la presidenta Cristina Fernández por encubrimiento de terroristas.

El escritor, que nunca viaja por placer porque “por placer se queda en casa”, visita por primera vez Estados Unidos para presentar “The Musical Brain & Other Stories”, una recopilación de veinte relatos que solo espera que tenga éxito para hacer felices a sus editores.

“Me tiene completamente sin cuidado, en realidad yo escribo por un placer personal y todo lo que signifique difusión me molesta más de lo que me gusta”, asegura en la biblioteca del Instituto Cervantes de Nueva York, donde cuelga un retrato de Jorge Luis Borges, uno de sus compañeros de profesión a los que más admira.

Y es que en la ciudad de los rascacielos echa de menos su rutina de escribir una página al día cada mañana, y de (re)leer otras ocho horas, por lo que le gusta hablar de los autores a los que admira como Marianne Moore o William Faulkner, mientras que a la mayoría de sus contemporáneos los descarta y aborrece.

“Me mandan muchos libros pero me he hecho el paladar a Shakespeare, a Proust”, indica, con casi noventa títulos a sus espaldas, uno de los autores más prolíficos del panorama literario latinoamericano. ¿Su secreto? Los relatos cortos.

“El libro que acaba de salir acá contiene más de veinte relatos. Con dos o tres de estos ya están mis obras completas… Creo que mis obras completas entrarían en una novela de Joyce Carol Oates”, bromea Aira, que a sus 66 años ya se encuentra en una etapa de su vida en la que se ve capaz de mirar atrás.

Por este motivo se está pensando si no es “demasiado vanidoso” el crear una biblioteca en su casa con todos las novelas que ha publicado, desobedeciendo a su maestro Borges, a quien no le gustaba tener sus propios libros en sus estanterías.

“Yo me siento bastante orgulloso de lo que he hecho. Al fin y al cabo es el trabajo de una vida”, dice un autor aplaudido y considerado uno de los máximos exponentes de la literatura argentina actual, una circunstancia que responde a que, a su juicio, siempre “se necesita un ‘freak’ (raro) para marcar la normalidad de los demás”.

Al echar la mirada atrás, se encuentra en sus primeros libros con otro César Aira más joven y con más ganas de escribir que ahora, pero sin embargo con el mismo “solitario” cuyo amor por la profesión todavía le sigue empujando cada día al papel.

“Soy de esos raros escritores a los que les gusta escribir. Los escritores en general quieren ser escritores por todas las ventajas sociales y culturales que tiene ser escritor, pero para ser escritor hay que escribir, y en general he notado que no les gusta, lo ven como un trabajo feo y exigente”, dice.

Una pasión que le sostendrá junto a su estilográfica, que sigue utilizando en plena era digital porque “la escritura manuscrita es la base de la civilización occidental”. “Me voy a morir con la Montblanc en la mano”, dice. EFE