Ecuador. viernes 24 de noviembre de 2017
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Asesinato de JFK: Píldoras de botulismo, la CIA y la mafia 

En esta fotografía del 22 de noviembre de 1963, el presidente John F. Kennedy saluda desde su vehículo a gente en Dallas. Lo acompaña la primera dama Jacqueline Kennedy, a la derecha, Nellie Connally, segunda desde la izquierda, y el gobernador de Texas, John Connally, a la izquierda. (AP Foto/Jim Altgens, Archivo

WASHINGTON (AP) — Píldoras de botulismo. Sospechas de conspiración. Lo que el gobierno podría haber sabido y no ha dicho aún sobre Lee Harvey Oswald.


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La publicación de miles de archivos relacionados con el asesinato del presidente John F. Kennedy no ha aclarado el misterio más famoso de la historia de Estados Unidos. Pero los expedientes ofrecen detalles intrigantes sobre la manera como los servicios de inteligencia actuaban en aquel entonces y sobre sus esfuerzos para mantener en secreto algunos elementos particulares.

Los expedientes sobre Kennedy son un verdadero emblema de la lucha de la opacidad contra la transparencia”, dijo Peter Kornbluh, analista sénior del grupo de investigación privado National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional) en Washington. “Los ‘segurócratas’ lograron mantener en reserva documentos importantes y dar continuidad a esta larga historia de secretismo”.

Los 2.800 expedientes difundidos el jueves por la noche incluyen algunos que habían salido a cuentagotas a través de los años, pero han vuelto a llamar la atención por encontrarse en este gran lote de documentos.

Algunos puntos destacados:

HOOVER, PREOCUPADO

Pocas horas después de que Lee Harvey Oswald fue asesinado en Dallas, el director del FBI, J. Edgar Hoover, emitió un memorando en el que decía que el gobierno necesitaba emitir algo “para que podamos convencer al público” de que Oswald asesinó al presidente John F. Kennedy.

El memorando es parte del lote de documentos sobre el asesinato de Kennedy difundidos el jueves en la noche. El director del FBI escribió el memorando el 24 de noviembre de 1963, dos días después del asesinato de Kennedy y apenas horas después de que Jack Ruby, dueño de un club nocturno, matara a tiros a Oswald en el sótano de una estación de policía.

Hoover dijo que el FBI tenía un agente en el hospital con la esperanza de conseguir una confesión de Oswald, pero este falleció antes de que ello pudiera ocurrir. Hoover señaló que a él y a un oficial les apremiaba que se “emita algo para que podamos convencer al público de que Oswald es el verdadero asesino”.

Hoover lamentó que el sucesor de Kennedy, el presidente Lyndon B. Johnson, considerara crear una comisión presidencial que investigara el magnicidio. Hoover dijo que él propuso que el FBI entregara un informe de investigación al secretario de justicia que incluyera fotografías, trabajo de laboratorio y demás pruebas. El informe, pensó el, podría ser entregado a Johnson y que él decidiera si se hacía público.

“Pensé que esto sería lo mejor debido a los diversos aspectos que podrían complicar nuestras relaciones exteriores”, escribió Hoover. Oswald envió una carta a la embajada soviética en Washington, que el FBI interceptó, leyó y selló nuevamente, agregó. Hoover dijo que la carta tenía como destinatario el funcionario de la embajada soviética “a cargo de asesinatos y actividades similares del gobierno soviético. Llevar esto a una audiencia pública podría enturbiar las aguas a nivel internacional”.

Además, la carta era una prueba de que Oswald había perpetrado el asesinato, según Hoover.

Esta imagen proporcionada por la Comisión Warren muestra una visión desde arriba de la limusina del presidente John F. Kennedy en Dallas el 22 de noviembre de 1963, con el agente especial Clinton J. Hill en la parte trasera del vehículo. (Comisión Warren vía AP)

LA TEORIA DE LYNDON B. JOHNSON

Todos tienen sus teorías, incluso el presidente Lyndon B. Johnson. Según uno de los documentos difundidos el jueves, Johnson creía que Kennedy estuvo detrás del asesinato del presidente survietnamita Ngo Dinh Diem, y que el homicidio del mandatario estadounidense fue una venganza.

Richard Helms, director de Inteligencia Central, dijo en un testimonio que Johnson “solía andar diciendo que la razón por la que (Kennedy) fue asesinado fue porque él había asesinado al presidente Diem, y que esto fue simplemente un acto de justicia”.

“De dónde sacó esta idea no lo sé”, declaró Helms en un testimonio en 1975.

Diem y su hermano fueron asesinados el 2 de noviembre de 1963 después de un golpe de Estado de generales survietnamitas.

No es la primera vez que la teoría de Johnson se da a conocer. En el libro The Kennedy Assassination Tapes, de Max Holland, se menciona que Johnson afirmó que Kennedy murió por “castigo divino”.

“Él asesinó a Diem y después le pasó lo mismo”, según palabras atribuidas a Johnson.

La postura de Kennedy sobre el asesinato de Diem continúa siendo materia de debate, afirmó Ken Hughes, historiador del Centro Miller de la Universidad de Virginia.

Un mes antes del asesinato de Diem, los generales survietnamitas que planeaban el golpe dijeron a la CIA que derrocarían al gobierno si la agencia podía garantizarles que continuaría la asistencia estadounidense y Kennedy les dijo que sí, según Hughes.

Sin embargo, aún existe controversia en torno a si Kennedy insistió que Diem resultara ileso o si el presidente dejó a criterio de los generales survietnamitas lo que debían hacer, dijo Hughes, quien escribe un libro sobre el tema.

Uno de los expedientes que podría responder esa pregunta es un informe de la CIA sobre la implicación del gobierno estadounidense en el golpe contra Diem. El documento sería difundido el jueves supuestamente, pero figuró entre los centenares que Trump impidió que se hicieran públicos.

TEORIA DE LA KGB

La antigua agencia de espionaje de la Unión Soviética afirmó que tenía información que vinculaba a Johnson con el asesinato del presidente Kennedy.

La aseveración está contenida en los archivos hechos públicos el jueves.

En una carta con fecha de 1966 dirigida a un asistente presidencial, Hoover escribió que una fuente del FBI había dicho que funcionarios de la KGB dijeron en 1965 tener información que “supuestamente indicaba” que Johnson había participado en el magnicidio.

La fuente había “proporcionado información confiable en el pasado”, se afirmaba en la carta. La fuente dijo que personal de la KGB residente en Nueva York había recibido instrucciones de Moscú en septiembre de 1965 para que “compilara toda la información posible” sobre Johnson, a quien el gobierno soviético consideraba “prácticamente un desconocido” en aquel entonces.

Esas instrucciones incluían la afirmación de que la KGB tenía información que vinculaba a Johnson con un plan para perpetrar un asesinato, según la fuente.

Johnson ha estado mucho tiempo en el centro de debate de algunos “conspiranoicos”, pero no se ha revelado información creíble que lo relacione con el asesinato.

CASTRO, LA CIA Y UNA AMANTE EN EL HAMPA

Un documento de 1975 describió la propuesta de la CIA de pagar 150.000 dólares por el asesinato del gobernante cubano Fidel Castro, pero el hampa insistió en hacerlo gratis.

El convenio con el hampa para cometer el asesinato fue detallado en el sumario de un informe de la CIA con fecha de mayo de 1962 para el entonces secretario de justicia, Robert Kennedy. En aquel entonces, la Casa Blanca de Kennedy había lanzado su infructuosa invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, y varios intentos de asesinato contra Castro habían fracasado.

Al menos dos intentos para asesinar a Castro fueron efectuados con píldoras venenosas suministradas por la CIA con la participación del crimen organizado a principios de 1961, según el documento. Los contactos de la CIA con el hampa incluían a John Rosselli, un lugarteniente del jefe del hampa de Chicago, Sam Giancana, a quienes no se les había dicho nada pero suponían que la CIA estaba detrás de la propuesta. Ambos, después víctimas de asesinatos del hampa, dijeron que no querían pago alguno, aunque de todos modos se entregaron 11.000 dólares para cubrir gastos.

Los hampones llamaron la atención de la CIA un año antes, cuando Giancana había solicitado a un intermediario de la agencia que hiciera arreglos para poner un dispositivo de escucha en la habitación de un artista de Las Vegas, de quien sospechaba tener un amorío con una amante suya. La misión fue encomendada a un investigador privado llamado Arthur Balletti, quien instaló el dispositivo para escuchar un teléfono en la habitación del hotel. “La CIA supuestamente no conocía detalles específicos para las escuchas propuestas”.

Después de que le contaran “todo”, Kennedy estaba “disgustado, porque él pensaba en ese tiempo que efectuaba una campaña muy fuerte para combatir a la mafia.

“Así que su comentario a nosotros fue que si nos íbamos a involucrar con la mafia, en el futuro en cualquier momento, ‘asegúrense de verme primero’”.

El documento fue hecho público en 1997 y estuvo contenido en un despacho de The Associated Press de entonces.

LLAMADA EXTRAÑA

Un periódico británico recibió una llamada telefónica anónima en la que le avisaban de una “gran noticia” en Estados Unidos, 25 minutos antes de que Kennedy fuera asesinado, de acuerdo con un expediente.

El lote de 2.800 documentos desclasificados el jueves incluye un memorando con fecha del 26 de noviembre de 1963 que la CIA dirigió al director del FBI, J. Edgar Hoover, sobre una llamada recibida por el Cambridge News el 22 de noviembre, el día del asesinato de Kennedy en Dallas, Texas.

La persona que hizo la llamada dijo que un “reportero del Cambridge News debía preguntar a la embajada estadounidense en Londres sobre una gran noticia, y después colgó”, según el memorando del subdirector de la CIA, James Angleton. Anna Savva, reportera del Cambridge News hoy día, dijo el viernes que el periódico no tiene el registro de la llamada. “No tenemos a nadie aquí que conozca el nombre de la persona que recibió la llamada”, aseveró.

Los Archivos Nacionales de Estados Unidos difundieron el memorando en julio.

El primero en informar hace décadas sobre la llamada al Cambridge News fue el abogado británico Michael Eddowes. En la década de 1980, Eddowes afirmó tener en su poder un documento de la CIA que mencionaba la llamada. Eddowes, que falleció en 1992, escribió un libro según el cual el asesino de Kennedy no fue Lee Harvey Oswald sino un impostor soviético que se había apropiado de su identidad. Como resultado de sus esfuerzos, el cadáver del magnicida fue exhumado en 1981 y mediante la autopsia quedó confirmado que era el de Oswald.

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Los periodistas de The Associated Press, Deb Riechmann y Dave Porter, contribuyeron a este despacho.