Ecuador. martes 26 de septiembre de 2017
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Otis Redding y la explosión del soul más apasionado

Otis Redding. Foto de Archivo, La República.

Los Ángeles (EE.UU.), (EFE).- Ardiente a la par que tierno, visceral pero también dulce, Otis Redding prendió en los años 60 la mecha del soul más apasionado y una exposición en el Museo de los Grammy de Los Ángeles recuerda la figura de este artista único que en 2016 habría cumplido 75 años.


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Tomando como título una de las canciones más emblemáticas del artista, “Respect! Otis Redding and the Revolution of Soul” es un pequeño repaso a la fulgurante trayectoria de un músico que, según indicó en un comunicado el director del museo angelino, Bob Santelli, fue “uno de los cantantes americanos de soul más grandes” y que además ayudó a “reducir la brecha entre el rock y el soul”.

“Sus seguidores abarcaron a blancos y negros y él creyó que esa música (el soul) era el lenguaje universal que podía unirnos a todos”, añadió.

La muestra relata el ascenso de Redding desde sus humildes orígenes en Georgia hasta alcanzar los grandes escenarios, e incluye fotografías inéditas y objetos personales, como el traje que vistió en la legendaria gira por Europa del sello Stax o la vestimenta que utilizó para el videoclip de la canción “Tramp”.

La exposición, que permanecerá abierta hasta septiembre, también presta atención a las explosivas actuaciones en directo de Redding a través de vídeos, así como de una entrevista con el guitarrista Steve Cropper, su mano derecha en el estudio con la banda Booker T. & the MG’s.

Aunque nació el 9 de septiembre en Dawson (Georgia), Redding creció en Macon, una pequeña ciudad que también fue cuna del pionero del rock Little Richard.

Redding comenzó a cantar en un coro baptista y, tras varios intentos fallidos por hacerse un hueco en el mundo musical, tuvo su oportunidad en 1962 en Memphis, cuando en un descanso de una sesión de The Pinetoppers tomó el micrófono para grabar un par de canciones, una de las cuales fue su primer gran éxito, “These Arms of Mine”.

Su disco debut fue “Pain In My Heart” (1964) y a partir de entonces pasó a ser una de las caras principales del sello Stax de Memphis, la referencia del soul sureño, gracias a álbumes que se erigirían en clásicos del género como “The Soul Album”, “The Otis Redding Dictionary of Soul” y, tal vez su obra maestra, “Otis Blue”.

La carrera de Redding, frenética y sin respiro, se basó en su habilidad para combinar baladas irresistibles, como “I’ve Been Loving You Too Long” o “Try A Little Tenderness”, con canciones enérgicas y cargadas de pólvora para el directo, como “Security” o “Respect”, que se convertiría en un himno para el movimiento en defensa de los derechos civiles.

Gracias a su portentosa presencia y su enorme voz también fue capaz de hacer suyas canciones ajenas y de elaborar versiones altamente inflamables de “Shake”, de su admirado Sam Cooke, o de dejar con la boca abierta a The Rolling Stones con su incendiaria reinterpretación de “Satisfaction”.

Redding, que fue clave en la modernización del rhythm and blues y su transición al soul, pudo traspasar además las barreras de la época y formó parte del festival hippie de Monterey de 1967, donde el público mayoritariamente blanco había acudido a ver a artistas rockeros como Janis Joplin, The Jimi Hendrix Experience o The Who.

Su trágico final llegó con un accidente el 10 de diciembre de 1967, cuando el avión en el que viajaba con miembros de la banda The Bar-Kays se precipitó en Wisconsin (Estados Unidos).

Redding murió con 26 años en el pico de su carrera y su talento creativo, y se cuenta que a su funeral en Macon acudieron 5.000 personas, entre las cuales estaban artistas como James Brown o Aretha Franklin.

Irónicamente, Redding había grabado poco antes de morir una canción que le acercaba a un estilo que él denominaba como soul-folk y que, bajo el título “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay”, sería de manera póstuma su único número 1 en las listas y el canto del cisne por el que casi cinco décadas después se le sigue recordando. EFE

(I)