Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Revelan aislamiento de Margaret Thatcher por las Malvinas

CAMBRIDGE, Inglaterra (AP) — Margaret Thatcher se sintió traicionada por el presidente estadounidense Ronald Reagan en el tema de las islas Malvinas, según documentos recién revelados, los cuales muestran cuán sola estaba la entonces primera ministra británica en su determinación de repeler por la fuerza la invasión argentina.


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En abril de 1982, cuando Argentina tomó el territorio británico reclamado por el país sudamericano frente a sus costas, el gobierno de Thatcher presentó un frente unido en público.

Pero documentos privados dados a conocer el viernes por el archivo Thatcher en la Universidad de Cambridge muestran que sus asesores más cercanos le pidieron negociar el futuro de las islas Falkland, como las llaman los británicos, en lugar de ir a la guerra. Y el gobierno de Reagan respaldó un plan de paz que pedía a Gran Bretaña retirar su insistencia de autodeterminación para los isleños. Esta postura hizo que la gobernante dijera que la amistad anglo-estadounidense la puso “en conflicto con principios democráticos fundamentales”.

La guerra fue uno de los momentos determinantes de la trayectoria de Thatcher. Pero muchos dudaban que triunfara al tratar de recuperar ese archipiélago que está a 13.000 kilómetros (8.000 millas) de Londres y donde vivían menos de 2.000 personas en el momento de la guerra.

El 6 de abril, cuatro días después de la invasión, Michael Jopling, ministro del gabinete y responsable de la disciplina parlamentaria, envió a Thatcher una carta que destacaba los puntos de vista de los conservadores.

Las francas opiniones iban desde “mis representados quieren sangre… invada tan rápido como sea posible”, hasta “estamos cometiendo un gran error”. Un legislador fue descrito como “derrotista desesperanzado, deprimido y desleal” y otro como “desesperadamente deprimido”.

Chris Collins, historiador de la Fundación Margaret Thatcher, dijo que los documentos revelan confusión, incertidumbre y desaliento en el número 10 de Downing Street, la oficina del primer ministro.

“Pienso que la diversa gama de opiniones y el grado de confusión son sorprendentes”, agregó Collins. “En particular en las primeras semanas, la gente no sabía cómo reaccionar”.

Los opositores de Thatcher no sólo eran los liberales “blandengues” a quienes ella muchas veces ridiculizó, sino también funcionarios leales con quien la primera ministra compartía sus intransigentes políticas económicas.

Alan Walters, uno de sus asesores en economía, escribió en su diario —que también se conoció el viernes— que él propuso “hacer que Argentina pagara una compensación a los malvinenses”.

John Hoskyns, jefe de la Unidad de Políticas, escribió en su diario sobre su temor de “que estamos a punto de convertirnos en unos tontos todopoderosos”.