Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Putin apuesta por renovar la alianza con Irán y Corea del Norte

Moscú, 19 abr (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, empeñado en buscar alternativas a Occidente, ha decidido renovar la alianza con Irán y Corea del Norte, regímenes también sometidos a sanciones internacionales, aunque por sus ambiciones nucleares.


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En el plazo de una semana, Rusia retiró el veto presidencial al suministro de misiles antiaéreos S-300 a Irán, lo que levantó ampollas en Israel, y abrió el Año de la Amistad con Corea del Norte, cuyo líder, Kim Jong-un, visitará en breve Moscú.

Las relaciones entre Rusia e Irán se habían enfriado desde que el Kremlin suspendiera dicho contrato de armas en 2010, pero el reciente preacuerdo nuclear entre Teherán y las grandes potencias ha dejado las manos libres a Moscú.

Aunque el primer ministro israelí, Benjamin Netanhayu, discrepa, Putin mantiene que su decisión es puramente comercial, ya que los S-300 son sistemas defensivos que servirán de factor de contención en Oriente Medio.

La operación, que permitirá a Teherán disponer de un escudo antimisiles ante un posible ataque israelí o estadounidense, se estima en 900 millones de dólares, una cifra nada desdeñable para una Rusia en plena recesión.

A eso se suman los 4.000 millones que Moscú afrontaba como multa por impago si hubiera prosperado la denuncia presentada por Teherán ante el Tribunal de Arbitraje de Ginebra por incumplimiento de contrato.

Aunque no se puede desdeñar el aspecto militar, los expertos coinciden en que Moscú intenta ponerse a la cabeza en la carrera que ya ha arrancado por hacer negocios en Irán una vez se firme al acuerdo nuclear en junio.

Putin no quiere que a Rusia le pase como en Libia e Irak, donde la caída de ambos regímenes autoritarios causó pérdidas multimillonarias a las compañías rusas.

En realidad, Rusia ya lleva varios meses negociando acuerdos comerciales con la República Islámica, muy necesitada de alimentos, productos agrícolas y equipos técnicos debido al embargo occidental.

La prensa incluso llegó a hablar de un acuerdo de intercambio de productos rusos por 500.000 barriles diarios de crudo iraní, pero esta transacción aún no ha sido confirmada oficialmente.

Lo que es seguro es que Rusia ya se comprometió a finales de 2014 a construir, como mínimo, dos nuevos reactores en Bushehr (Golfo Pérsico), la primera central nuclear iraní.

Además, en un gesto muy significativo, la petrolera rusa Lukoil reabrió esta semana su oficina en Teherán, de donde tuvo que marcharse en 2011 debido a las sanciones estadounidenses.

Lukoil, que colabora en el proyecto con la noruega Statoil, comenzó a explotar en 2003 el yacimiento de Anarán, que contaba entonces con unas reservas estimadas en al menos 2.000 millones de barriles.

La realpolitik de Putin, que consiste en hacer negocios con cualquier país, independientemente de su régimen político, también se puede aplicar a Corea del Norte, que ha vuelto a lanzar un órdago a Occidente con sus ensayos nucleares.

Aunque las relaciones habían mejorado en los últimos años, los proyectos estaban paralizados debido a la tensión en la península coreana, motivo por el que surgió la idea del Año de la Amistad, una terminología más propia de las alianzas ideológicas de antaño.

“Se trata de reequilibrar las relaciones comerciales. Antes prestábamos demasiada atención a Occidente y muy poca a Oriente. Rusia quiere cooperar con ambas coreas”, aseguró hoy a Efe Alexandr Zhebin, director del Centro de Estudios Coreanos de Rusia.

A esto se suma que Kim Jong-un visitará la capital rusa el 9 de mayo para asistir al desfile militar en la Plaza Roja con ocasión del 70 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.

No es baladí que sea Moscú, y no Pekín, el destino de su primera visita al exterior desde que asumiera el cargo hace tres años por la muerte de su padre, Kim Jong-il.

“Pyongyang está bajo sanciones y necesita divisas. Mientras, Rusia no busca cambiar el régimen como las potencias occidentales. Además, somos sus socios naturales, ya que muchos de sus equipos son de fabricación soviética”, explica Zhebin.

Rusia baraja ambiciosos proyectos como el enlace del Transiberiano con la línea férrea coreana, el tendido de un gasoducto que permitiría al gigante ruso Gazprom suministrar gas a Corea del Sur o el suministro de carbón y electricidad.

Pyongyang también está interesada en comprar aviones de transporte Tu-204 y cazas Sukhoi, a lo que se suma que ambos países preparan maniobras militares conjuntas para finales de año.

“El problema es que en Corea del Sur mucha gente aún cree que cooperar con Pyongyang significa fortalecer el régimen de los Kim. Además, EEUU tiene una gran influencia sobre Seúl, por lo que los proyectos aún no se pueden realizar”, comentó el experto.

Es por eso por lo que el Kremlin está interesado en una pronta estabilidad en la península coreana y en el arreglo de la crisis nuclear en las negociaciones a seis bandas, como en el caso iraní. EFE