Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Papa dice que no supo que detuvieron a opositores cubanos que quisieron verlo

Dos hombres no identificados son retirados por agentes de seguridad después que lanzaron panfletos cuando el papa Francisco llegaba a la Plaza de la Revolución para oficiar misa. La Haban, domingo 20 de septiembre de 2015. El pontífice no tiene programado reunirse con opsitores al gobierno cubano. (AP Photo/Ramon Espinosa)

A bordo del avión papal, 22 sep (EFE).- El papa Francisco dijo hoy que durante su estancia en Cuba no tenía previsto dar audiencias “a nadie” al ser preguntado sobre por qué no mantuvo un encuentro con miembros de la disidencia cubana.


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El pontífice agregó a bordo del avión papal que no tuvo conocimiento de que hubiera habido detenciones de disidentes que pretendieron verlo durante su visita a la isla, que hoy terminó en Santiago de Cuba (este).

“Lo que quiero decir es que no lo sé”, reconoció el papa a los medios internacionales, entre ellos Efe, que iban en el avión en el que viajó desde Cuba a Estados Unidos, donde cumplirá la segunda parte de su décimo viaje internacional. “No tengo noticia de que hayan sucedido detenciones, no tengo ninguna noticia”, agregó.

El sábado, la cadena Univisión logró captar el momento en que un activista logra acercarse al papamóvil. Tras un primer momento en que el Papa escucha al joven y pone una mano sobre su cabeza, el jefe de la gendarmería vaticana lo agarra por el cuello con contundencia, lo aparta del papamóvil y lo entrega a los agentes cubanos.

“No sé si estaban o no estaban”, declaró después de recordar que saludó a mucha gente durante sus actos públicos en Cuba y de aludir a que si hubo en ellos algún disidente no lo supo realmente pues “ninguno se identificó”.

“En la nunciatura primero estuvo bien claro que yo no iba a dar audiencias a nadie, porque se pidieron”, admitió Francisco, quien reveló que pidió tener un encuentro con él “incluso algún jefe de Estado”, cuya identidad no reveló.

Pero preguntado sobre si estaría dispuesto a reunirse con disidentes cubanos, el papa contestó:  “No puedo decir sí, no; no sé, directamente no sé. ¿Me gustaría? ¿Qué sucedería? Esas preguntas son futuribles. A mí me gusta encontrarme con toda la gente. Considero que, primero, toda persona es hija de Dios y tiene derecho. Y, segundo, siempre el trato con otra persona enriquece. O sea, que el futurible lo respondo así”.

“Siempre un trato con otra persona enriquece”, agregó Jorge Bergoglio.

Sin embarago, ni Francisco mencionó en sus discursos a los opositores, ni intentó reunirse con ellos, ni siquiera prosperó la tímida iniciativa del nuncio del Vaticano en Cuba, Giorgio Lingua, para que dos veteranas opositoras al régimen —la economista Martha Beatriz Roque y la periodista Miriam Leiva— saludaran de pasada a Jorge Mario Bergoglio en la Catedral. Hasta en dos ocasiones —el sábado y el domingo—, la policía cubana detuvo a las activistas cuando intentaban acercarse a la comitiva papal.

Cuando los periodistas a bordo del avión en el que viajaba a Washington preguntaron al papa si creía que Fidel Castro se había arrepentido del sufrimiento del pueblo cubano durante su régimen, contestó: “El arrepentimiento es una cosa muy íntima. Fidel y yo no hablamos del pasado”.

La ausencia de una reunión con miembros de la oposición política al régimen castrista fue un asunto sobre el que se preguntó al Vaticano durante la visita del papa a Cuba, pero la Santa Sede insistió en que nunca se había previsto organizar un encuentro formal.

El Vaticano sí dijo que se mantuvieron contactos telefónicos con la disidencia para explorar la posibilidad de que algunos de sus miembros saludaran al pontífice, pero que ésto al final no ocurrió.

Al menos dos miembros de la disidencia cubana fueron detenidos cuando, según contaron, se dirigían a ver al papa después de haber sido invitados para encontrarse con él.

El Vaticano confirmó que la Nunciatura en La Habana tuvo conversaciones telefónicas sobre este asunto.

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, insistió en varias ocasiones durante la visita a Cuba que nunca se pensó en organizar un encuentro formal sino que se habló de la posibilidad de que algunos disidentes únicamente saludaran al pontífice, lo que al final no sucedió.