Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Viernes negro en México

Por Joaquín Hernández

El problema decisivo que afronta el Gobierno mexicano presidido por el Felipe Calderón es el del éxito o del fracaso de la guerra que libra contra el narcotráfico. Como se sabe, una guerra contra el narcotráfico, para que resulte exitosa tiene que incluir una serie de aspectos que van más de los resultados bélicos favorables: fortalecimiento de la confianza en las instituciones del Estado, disminución de la tasa de desempleo y en general de los índices de pobreza sobre todo de los jóvenes que son los candidatos a enrolarse en los diferentes carteles de la droga, reforzamiento del sistema judicial y específicamente de la respetabilidad de los jueces y de los operadores de justicia, opinión pública favorable a las políticas del gobierno.

Por Joaquín Hernández


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El problema decisivo que afronta el Gobierno mexicano presidido por el Felipe Calderón es el del éxito o del fracaso de la guerra que libra contra el narcotráfico. Como se sabe, una guerra contra el narcotráfico, para que resulte exitosa tiene que incluir una serie de aspectos que van más de los resultados bélicos favorables: fortalecimiento de la confianza en las instituciones del Estado, disminución de la tasa de desempleo y en general de los índices de pobreza sobre todo de los jóvenes que son los candidatos a enrolarse en los diferentes carteles de la droga, reforzamiento del sistema judicial y específicamente de la respetabilidad de los jueces y de los operadores de justicia, opinión pública favorable a las políticas del gobierno.

En este contexto, la semana que acaba de transcurrir ha sido desfavorable por decir lo menos para el presidente Calderón cuyo partido deberá afrontar las elecciones presidenciales en julio del próximo año sin que se vea por el momento un sucesor que pueda llevar adelante las políticas del gobierno actual.

La primera mala noticia de la semana fue el Informe de Human Rights Watch, un documento de 229 páginas, resultado de dos años de investigaciones y que se centra en la actuación del ejército en contra del crimen organizado en cinco estados de la república mexicana.

La principal conclusión es que la guerra declarada contra el narcotráfico por el presidente Calderón hace cinco años ha conseguido solamente exacerbar el clima de violencia en México y sobre todo “un drástico incremento de las violaciones de los derechos humanos”.

Hay casos de torturas documentadas que no son hechos aislados sino que forman parte de los procedimientos y la política de presentar víctimas inocentes como culpables mientras reina la impunidad para los responsables que cometen estos delitos en nombre del estado.

En los cinco años desde que el presidente Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico han perdido la vida 50 000 personas sin que se perciba alguna luz al fondo del túnel. Analistas y políticos como el excanciller Jorge Castañeda han llamado la atención sobre el fracaso de la política del gobierno mexicano y la imposibilidad de derrotar al imperio del narcotráfico de acuerdo a las reglas de juego existentes.

Por si esto fuera poco, el viernes pasado se estrelló el helicóptero que conducía al secretario de Gobernación José Francisco Blake Mora y varios acompañantes más cuando se desplazaban a una ceremonia oficial.

El problema es que este “accidente”, mientras no se pruebe lo contrario, -no es único ni aislado en el Gobierno del presidente Calderón ni siquiera en los dos gobiernos panistas, como lo ha hecho ver, Jorge Zepeda Patterson en su última columna en El Universal de México, “Calderón el portero sin suerte”. Es el segundo secretario de gobernación que muere por la misma causa. ¿Hay alguna conexión con la guerra contra el narco? “Ha sido tan mala su suerte, – dice Zepeda, – que achacarle al infortunio la muerte de sus secretarios es el mejor de los escenarios”.