Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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El legado de George W. Bush

Luis Fernando Ayala
Guayaquil, Ecuador

A propósito de la reciente inauguración de la biblioteca presidencial del ex presidente norteamericano George W. Bush, y habiendo transcurrido cuatro años desde que abandonó el poder, resulta oportuno realizar una valoración de lo que representó su gobierno para su país y para el resto del mundo.

Luis Fernando Ayala
Guayaquil, Ecuador


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A propósito de la reciente inauguración de la biblioteca presidencial del ex presidente norteamericano George W. Bush, y habiendo transcurrido cuatro años desde que abandonó el poder, resulta oportuno realizar una valoración de lo que representó su gobierno para su país y para el resto del mundo.

Es ampliamente conocido que Bush terminó su periodo como uno de los presidentes más impopulares en la historia de los Estados Unidos. Sus críticos le echarán siempre en cara el haber involucrado a su país en una guerra injustificada (en opinión de muchos) en Irak, el debilitar las finanzas públicas de su país incrementando el déficit fiscal (aunque en una proporción ínfima a lo hecho posteriormente por Obama), el manejo ineficiente de la atención a los afectados por el huracán Katrina y el haber sentado  un mal precedente con el rescate al sistema financiero norteamericano como resultado de la crisis del año 2008. Eso por nombrar tan solo algunos de sus aspectos más cuestionados.

Pero un juicio desapasionado respecto a lo que fue su gestión, necesariamente implicará valorar positivamente los efectos de varias de las medidas adoptadas por Bush. La misma guerra de Irak que implicó el derrocamiento de un dictador sanguinario como Saddam Hussein; constituyó una inspiración para los habitantes de los países de Oriente Medio y del Norte de África, y una confirmación de que los regímenes despóticos que los oprimían, no eran del todo invencibles. Y si no, que se lo pregunten a Gadafi, Mubarak, Saleh y compañía, derrocados por las revueltas de la Primavera Árabe.

Otro tema que ha pasado desapercibido para gran parte del público es que fue durante la administración Bush cuando se llevó a cabo, la que ha sido hasta el momento, la campaña más exitosa para combatir el SIDA en África. El Plan Presidencial de Emergencia para el Combate al SIDA (PEPFAR por sus siglas en inglés), fue una iniciativa implementada en el 2003 para destinar US$ 15 mil millones para para la prevención y tratamiento de la enfermedad en los países africanos más afectados. Este programa puso especial énfasis en campañas para promover la abstinencia y la fidelidad matrimonial. Un estudio realizado por la Universidad de Stanford en el 2009, encontró que el programa había salvado la vida de alrededor de un millón de personas. La mayoría demócrata en el Senado reautorizó el programa en el 2008, eliminando las campañas de fidelidad y abstinencia.

En cuanto a su política interna, el principal aporte de Bush a su país es haber puesto sobre el tapete, dos temas que son de vital importancia para el futuro de los Estados Unidos: la reforma migratoria y la reforma a la seguridad social. En un país en el que viven cerca de 12 millones de inmigrantes ilegales, es imperiosa la necesidad de una reforma migratoria, que parta del hecho de que esa cantidad de gente simplemente no puede ser deportada a sus países de origen; y que plantee un camino para que esas personas puedan incorporarse a la legalidad, y que al mismo tiempo tome las medidas necesarias para que algo así no vuelva a ocurrir. La propuesta de Bush contemplaba precisamente eso: con la implementación de un sistema de visas especiales y el establecimiento de un programa de empleo temporal.

En cuanto a la seguridad social, Bush tuvo la valentía (el calificativo no es exagerado), de proponer una reforma ambiciosa que se hacía cargo de la ruinosa situación en la que se encuentra el sistema previsional de los Estados Unidos y que proponía la migración paulatina desde un esquema de solidaridad intergeneracional, al más eficiente modelo de cuentas individuales. Tanto la reforma migratoria como a la seguridad social no pudieron implementarse debido a la falta de apoyo de republicanos y demócratas. Ambos temas que hoy tienen un carácter aún más urgente para los Estados Unidos, pudieron resolverse de una manera menos traumática, si republicanos y demócratas hubieran tenido la valentía y la generosidad de seguir el liderazgo de Bush.

George W. Bush tuvo innumerables errores en el ejercicio de su presidencia, todos ellos se encuentran muy bien documentados y han sido recogidos ampliamente por la prensa internacional; no reconocer sus aciertos y pretender mostrar su presidencia como un periodo inequívocamente negativo, es algo que simplemente no se compadece de la realidad.