Ecuador. lunes 25 de septiembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Libertad

Lorena Konanz
Guayaquil, Ecuador

“El socialismo inevitablemente erosiona la libertad y da lugar a la tiranía” palabras del economista austriaco Friedrich Hayek.

Esto le ha ocurrido al Ecuador durante los últimos 10 años de Gobierno bajo el socialismo del siglo XXI. El país perdió toda libertad e independencia legislativa, económica y judicial bajo el poder de unos cuantos que ofrecieron dejar la mesa servida.


Publicidad

En el poder legislativo, a pesar de ya no tener una mayoría absoluta, la Asamblea Nacional sigue siendo principalmente verde. El tono de confrontación ha sido reemplazado por uno más amable, pero sabemos que las caras detrás de ese nuevo discurso siguen siendo las mismas. Los resultados son un bloqueo por parte de los asambleístas de AP en temas tan importantes como: fiscalizar el manejo de fondos públicos en la reconstrucción de Manabí, permitir el juicio político al Vicepresidente Glas, auditar la deuda pública, entre muchas otras.

En el ámbito económico nos amarraron de pies y manos. Nos impusieron salvaguardias para no importar, impuesto a la Salida de Divisas para no invertir, nos clavaron un sinnúmero de impuestos que subieron el costo de la vida y nos sometieron a una rigidez laboral que dio como resultado un incremento en el subempleo y una disminución en la capacidad adquisitiva del ciudadano común. Las mesas de diálogo deben YA dar los frutos necesarios para resolver la grave crisis económica en que Lenin heredó el país. Crear un marco de seguridad jurídica que nos permita ser más productivos y competitivos sin el ahogo de tantas regulaciones e impuestos, son las propuestas que se han destacado en casi todas las mesas. Se deben desatar las cadenas para que la economía vuelva a reactivarse y se busquen nuevos integrantes que no sigan con la misma receta fallida del pasado que ha comprometido el crecimiento de la economía del país en los últimos años.

Necesitamos también confianza en las instituciones del Estado. Una confianza que solo se puede alcanzar con una independencia de los poderes públicos, la cual no ha existido en la última década. Vivimos en un régimen hiperpresidencialista diseñado por la Constitución de Montecristi. Con un Vicepresidente, ex controlar y ex fiscal involucrados en actos de corrupción, sabemos a ciencia cierta que las máximas autoridades de control se han tapado los ojos permitiendo que los mayores actos de corrupción en la historia del Ecuador pasen impunes. Hoy, la olla se está destapando, pero muchos de los personajes siguen siendo los mismos, lo que dificulta creer que se va a hacer verdadera justicia. Se necesita deshacer el Consejo de Participación Ciudadana que ha demostrado su ineficiencia y corrupción al momento de elegir autoridades. Los ecuatorianos exigimos que se haga justicia por estos 10 años donde el estatismo dio rienda suelta a la más descarada corrupción.

El gobierno cumplió esta semana sus primeros 100 días en el poder. Demandamos como ciudadanos que pasemos ya de los diálogos a las acciones y se tomen las medidas de fondo necesarias para recobrar la independencia y libertad perdidas en la década correísta.