Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), uno de cada tres latinoamericanos quiere emigrar y la mitad rechaza la llegada de inmigrantes a su país, según el Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026.
En Ecuador, por ejemplo la intención de migrar es cada vez más baja, pues en algunos países, ese porcentaje supera ampliamente la media regional: Haití lidera la lista con el 74,6 % de su población con intención de emigrar, seguido de Jamaica (54,3 %) y Surinam (45,7 %).
De acuerdo con las cifras expuestas en el informe, el 38,5% de la población en Ecuador ha expresado tener intención irse a vivir o trabajar en otro país en los próximos tres años, sin embargo menos del 15% lo hace realmente. Para el año 2022, 2023, 2024 y 2025 estas cifras fueron mutando. Para el año 2022 fue del 49%, esa cifra se disparó en el 2023 con 51% y cayó para 2024 con el 46% y en 2025 se redujo al 42% para 2026 esta cae nuevamente y llega al 38,5%.
Según el m ismo PNUD la fuga de cerebros de Ecuador es «moderada» pues el país tiene una escala del Según el Indicador de fuga de cerebros y emigración de capital humano calculado por PNUD, que ocupó como referencia datos del 2023, Ecuador tiene una pérdida de capital humano del 4,2 en una escala máxima de 10.
Esto quiere decir que en Ecuador hay una fuga de cerebros mayor que en Argentina, Chile, Costa Rica o Brasil, pero menor que en Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia o México.
Las principales razones por las que los ecuatorianos no migran son:
- Muchos ecuatorianos se quedan, especialmente las mujeres, porque deben cuidar a sus familias, como padres, hijos o hermanos.
- Miedo a la violencia en los países de destino.
- También hay un grupo que tema a la exclusión de los sistemas migratorios en las naciones a donde quieren ir.
- Y hay un tercer segmento que decide quedarse por falta de dinero o medios para viajar.
A esta lista podría sumarse las grandes restricciones del Gobierno de Donald Trump que ha puesto a ecuatorianos en sectores de deportaciones masivas y esto ha generado miedo colectivo en quienes piensan migrar por primera vez o hacerlo de manera reincidente. Además, las noticias de migración de las realidaddes en otros países también frena esta intención, entre ellas el deterioro de la calidad de vida en Europa y el encarecimiento del costo de vida y el nulo acceso a la vivienda.
Latinos migran pero no quieren migración
El PNUD vincula directamente estos números con el desencanto institucional, ya que el aumento de la intención de emigrar ha ido acompañado del aumento de la insatisfacción con la democracia y de una percepción creciente de deterioro económico.
Pese a que la región es también receptora de una migración masiva, la acogida ciudadana es mayoritariamente negativa. En 2024, el 51,4 % de los latinoamericanos consideraba que la llegada de inmigrantes a su país era «perjudicial».
En este apartado, el porcentaje de ecuatorianos que considera que la presencia de inmigrantes es mala se ubicó por encima del promedio hasta llegar al 80,2%, únicamente por detrás de Perú, con un 80,4%.
Según los datos del Censo de 2022, Ecuador tiene una población migrante que reside en el país de 425.045 personas, que es cerca del 2,5% del total de 16.938.986 habitantes en el territorio nacional.
El estudio advierte de que este rechazo alimenta a su vez la polarización política, ya que una parte del discurso público se construye sobre la criminalización de los migrantes, reforzando la lógica del «nosotros contra ellos» que mina las bases del contrato democrático.
- Con textos de EFE

