Una investigación periodística exclusiva de la agencia Agence France-Presse (AFP) reveló que la base militar aérea de Taura, en Ecuador, se ha convertido en el centro neurálgico desde donde Estados Unidos dirige su ofensiva antidrogas en el Pacífico. El hallazgo expone un despliegue inusual de recursos norteamericanos en territorio ecuatoriano. [1, 2, 3]
La base aérea de Taura, con más de 70 años de antigüedad y ubicada a una hora de Guayaquil —el principal puerto de salida de cargamentos de droga hacia el norte—, opera resguardada por densa vegetación y alambres de púas. La investigación de AFP se fundamentó en registros de vuelos internacionales, análisis de imágenes satelitales, testimonios de testigos y documentos castrenses reservados. [1, 2]
Evidencias del despliegue norteamericano
De acuerdo con los datos recopilados, se identificaron al menos 20 vuelos de aeronaves militares estadounidenses entre junio y mediados de octubre. Entre el equipamiento logístico detectado en la pista e instalaciones de Taura figuran: [1]
- Aviones de transporte pesado C-130 Hércules y C-17 Globemaster.
- Aeronaves de despegue vertical V-22 Osprey.
- Helicópteros de combate Black Hawk. [1]
Imágenes satelitales confirman trabajos de adecuación en el lugar, incluyendo remoción de vegetación y la instalación de tiendas y estructuras de mantenimiento, con conexiones aéreas hacia Carolina del Norte y Delaware haciendo escala en Puerto Rico y Panamá. [1, 2]
Tensión política y legal
Esta presencia ocurre tras el rechazo en un referéndum al retorno de bases extranjeras. Se reportaron tensiones internas y la salida del comandante de la Fuerza Aérea, Mauricio Salazar, tras pedir claridad normativa. El presidente Daniel Noboa ha defendido la cooperación en seguridad en dicha zona estratégica, mientras que el Pentágono y el Comando Sur no han emitido declaraciones al respecto
