El actor Patrick Stewart, que entre muchas vidas encarnó la del capitán Jean-Luc Picard en la serie de ficción ‘Star Trek: The Next Generation’, ha fallecido en Los Ángeles a los 86 años tras una dilatada carrera cuyo éxito siempre atribuyó a un profesor de inglés cuya «influencia» le salvó de un hogar de abusos.
Nacido en Mirfield (condado de West Yorkshire, Inglaterra) el 13 de julio de 1940, su fallecimiento a causa de una «breve y desgarradora» lucha contra el alzheimer y la denominada demencia con cuerpos de Lewy, deja consigo siete décadas de trayectoria en la que cosechó éxitos en teatro, cine, televisión e incluso los videojuegos.
Sus ideas políticas y una infancia miserable, marcaron profundamente toda su trayectoria. Stewart creció en un hogar infeliz, donde presenció y padeció frecuentes arrebatos de violencia por parte de un padre agresivo, un exsargento del Ejército británico que sirvió en la II Guerra Mundial que maltrataba a su madre, una trabajadora textil, ante la impotencia de sus hijos.
Su genio en la pantalla y los escenarios no pasó jamás desapercibido. Ganó dos premios de teatro Olivier y estuvo nominado a los Tony, los Globos de Oro, los Emmy y los premios del Sindicato de Actores, entre otros. Además, recibió su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 1996.
Otro de los hitos de su vida fue la condecoración en 2010 con el título de caballero por la reina Isabel II por sus servicios al mundo de la interpretación.
A lo largo de los años, y en incontables entrevistas, siempre que se le preguntaba por su carrera artística, Stewart nombraba a un profesor de inglés que transformó su vida, Cecil Dormand, un carismático docente que detectó el precoz e innato talento de ese joven que buscaba refugio de un entorno familiar disfuncional.
Fue Dormand quien le entregó la copia de un guion de una obra de Shakespeare y así, contaría más tarde el actor, comenzó su inacabable idilio con la interpretación.
Stewart logró estudiar becado en una escuela teatral de Bristol y protagonizó su primera experiencia profesional en 1959 en el Teatro Real de esa misma ciudad inglesa en la obra ‘Cyrano de Bergerac’, dirigida por John Hale.
En 1966, pasó a formar parte de la Compañía de Teatro de Shakespeare y debutó en Broadway en 1971 en una producción de ‘Sueño de Una Noche de Verano’. En 1979, recibió el Olivier a mejor actor por su papel de secundario en ‘Antonio y Cleopatra’, en el West End.
De las tablas a la gran pantalla
Aunque su gran pasión reconocida fue el teatro clásico, muy por encima de los otros géneros, se convirtió en un rostro popular de la televisión británica entre los años 60 y 70, antes de dar el salto a la gran pantalla.
Entre los papeles que le dieron mayor notoriedad a nivel mundial, estuvieron fueron el de capitán Jean-Luc Picard en la saga de ‘Star Trek’, que asumió por primera vez en 1987 y, décadas después retomó en la serie ‘Star Trek: Picard’ (2020-2023), así como el del profesor Charles Xavier en las series de X-Men (2000-2014).
Cuando Stewart acordó participar en el ‘revival’ de la ficción de Hollywood del universo de Star Trek no tenía ni idea de la enorme influencia cultural o el estatus de icono que la franquicia tenía en la cultura norteamericana. Sin esperarlo, ese papel lo convirtió en millonario gracias al éxito arrollador de la serie.
También prestó su voz inconfundible a numerosos proyectos. En este campo, ganó un Grammy por su intervención en ‘Pedro y el lobo’, de Prokofiev.
Implicado contra la violencia machista
Casado en tres ocasiones y padre de dos hijos, siempre estuvo muy vinculado a labores humanitarias e intervino de forma activa en incontables campañas por la igualdad social, los derechos de la mujer y contra la violencia machista, que vivió en primera persona.
En 2006, participó en un breve vídeo para Amnistía Internacional, en el que recordaba las secuelas que le dejaron los ataques físicos infligidos por su padre a su madre y su «impacto psicológico duradero» tanto en él como en su familia.
También fue patrón de Refuge, una organización británica sin ánimo de lucro que ayuda a mujeres que son víctimas de abusos.
Gran amante de la Fórmula 1, se autoproclamaba, además, feminista, ateo y socialista, y estuvo afiliado al Partido Laborista británico.
Stewart prestó su imagen a campañas públicas por el derecho al suicidio asistido y expresó su deseo de que Escocia votara a favor de continuar siendo parte del Reino Unido en el referendo de 2014, además de hacer campaña contra el Brexit, para que este país permaneciera dentro de la Unión Europea (UE).
El actor fue diagnosticado con alzheimer con demencia de cuerpos de Lewy y, tras anunciar su muerte, la familia de Stewart pidió que, en lugar de flores, se honrase su memoria con donaciones al centro de investigación de la Universidad Johns Hopkins, y a la fundación estadounidense para cuidadores de alzheimer, ambas dedicadas a esta enfermedad neurodegenerativa. EFE
