La fragilidad del Sistema Nacional Interconectado (SNI) ha quedado en evidencia tras una secuencia de eventos operativos registrados en las últimas 48 horas.
Un incremento repentino en las precipitaciones sobre la cuenca alta del río Coca generó una palizada y un arrastre masivo de sedimentos que obligó al cierre preventivo de las compuertas en la obra de captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.
La medida dejó a la principal generadora del país fuera de servicio durante varias horas, reduciendo a cero su aporte al sistema y forzando una reconfiguración de emergencia en el despacho nacional de energía.
Dado que Coca Codo Sinclair funciona bajo la modalidad de pasada —sin capacidad de almacenamiento y dependiente en tiempo real del flujo del río y de la limpieza del agua—, su salida intempestiva obligó al Operador Nacional de Electricidad (Cenace) a recurrir al complejo hidroeléctrico del Austro.
Para compensar la pérdida de potencia, las autoridades autorizaron el encendido de las turbinas en la central Mazar, interrumpiendo el leve proceso de recuperación que venía registrando su embalse.
La cota de Mazar: margen operativo ajustado
A pesar de las publicaciones que circularon en plataformas digitales sobre supuestos temporales torrenciales en la zona de influencia del embalse, los registros hidrológicos muestran un escenario distinto.
Si bien las lluvias moderadas reportadas en la cuenca del Paute permitieron frenar la caída crítica registrada a mediados de mes y ubicar el nivel del agua en el rango de los 2 123,6 a 2 124 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), el uso de la reserva para suplir a Coca Codo Sinclair ha detenido la tendencia al alza.
En términos estrictamente técnicos, la situación del embalse de Mazar se encuentra a 8.6 mts del nivel crítico, casi lo mismo que ayer, y frente a sus límites operativos se proyecta de la siguiente manera:
| Parámetro Hidrológico / Operativo | Cota (m s. n. m.) | Distancia a la Cota Actual | Implicación Técnica |
| Cota Máxima Operativa | 2 153,0 | ~ 29,0 m por debajo | Capacidad óptima de reserva para generación sostenida. |
| Cota Actual | 2 123,6 – 2 124,0 | N/A | Nivel operativo actual bajo manejo de conservación. |
| Mínimo Operativo | 2 115,0 | ~ 8,6 – 9,0 m por encima | Umbral de apague para evitar el ingreso de sedimentos a las turbinas. |
| Nivel Crítico (Implosión) | 2 098,0 | ~ 25,6 – 26,0 m por encima | Pérdida total del control hidráulico de la presa. |
Los caudales de ingreso desde los ríos tributarios (Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara) se mantienen en niveles bajos o moderados, lo que confirma que cualquier requerimiento de generación continuo en Mazar resta volumen útil a una velocidad superior a la de su recarga natural.
Parque termoeléctrico y la presión sobre el suministro de diésel
Frente a la inestabilidad de las fuentes hidráulicas, la generación térmica ha asumido el rol de primera línea de respaldo para sostener la demanda base del país.
Las centrales estatales históricas administradas por CELEC EP —como Termoguayas, Enrique García, Álvaro Tinajero, Aníbal Santos, Jaramijó y Esmeraldas— operan al límite de su capacidad técnica disponible, lo que incrementa el desgaste de componentes y la necesidad de mantenimientos correctivos programados.
A este parque se suma el aporte de generación flotante e infraestructura contratada de emergencia, así como la incorporación paulatina de módulos térmicos distribuidos en las provincias de Santa Elena, Guayas y Manabí.
No obstante, la operación intensiva del parque térmico ha trasladado la crisis al ámbito logístico e importador. Ecuador importa más del 80% del diésel que consume, y la demanda nacional se disparó por dos frentes simultáneos:
El consumo ininterrumpido de los complejos térmicos de CELEC EP.
Y el encendido masivo de generadores privados en sectores industriales, comerciales y residenciales para hacer frente a los racionamientos programados.
Esta sobredemanda no ha provocado un desabastecimiento absoluto de combustible en el mercado internacional, sino un severo cuello de botella en la red de almacenamiento, despacho y transporte terrestre de Petroecuador, que ha debido implementar jornadas extraordinarias de distribución para abastecer prioritariamente a las centrales de generación.
A esto se añade un impacto fiscal considerable debido al elevado precio de los derivados refinados en el mercado spot internacional.
La restricción en la interconexión con Colombia
El soporte energético transfronterizo tampoco constituye una solución estructural a corto plazo. Ante el inicio de la temporada seca en su propio territorio y la aplicación de normativas internas formuladas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) para proteger sus embalse patrios, Colombia mantiene severas restricciones a la exportación de electricidad.
Aunque los flujos se han reanudado de forma intermitente, los volúmenes que ingresan a la red ecuatoriana son reducidos, variables y cotizados a costos elevados, quedando condicionados estrictamente al superávit puntual del mercado eléctrico colombiano.
Impacto y perspectivas para el sector industrial
El escenario de restricción energética proyecta un impacto directo sobre la estructura productiva nacional. Con un parque térmico exigido al máximo, aportes internacionales marginales y la reserva de Mazar comprometida ante la variabilidad del río Coca, la disponibilidad de energía para el sector industrial continuará bajo esquemas de contingencia.
Las empresas e industrias enfrentan tres condicionantes inmediatos:
Costos operativos al alza: La dependencia prolongada de autogeneración a diésel o fuel oil incrementa sustancialmente el costo por kilovatio-hora producido en comparación con la tarifa eléctrica comercial regular.
Ajustes en turnos de producción: La imposibilidad de garantizar un suministro ininterrumpido desde la red nacional obliga a reestructurar procesos de manufactura, coordinar horarios de alto consumo en franjas específicas y adaptar la logística de suministros.
Riesgo en cadenas de suministro: Los paros operativos o el encendido discontinuo de maquinaria pesada generan desgaste prematuro en equipos industriales y alteran los tiempos de entrega pactados para el comercio local y de exportación.
La evolución del sistema en las próximas semanas dependerá directamente de la regularización de las lluvias en las cuencas orientales y australes, así como de la velocidad de entrada en funcionamiento de los nuevos bloques de energía térmica contratados para mitigar el déficit estructural del país.

