Setenta veces siete
Quito, Ecuador
Con su escaso y menguante prestigio internacional precipitándose al abismo y con su todavía alta popularidad interna perdiendo puntos con rapidez, el economista Correa tuvo que suspender su proyecto de liquidar el mayor diario nacional, El Universo, y, tratando de parecer magnánimo, anunciar un perdón sin olvido, al que le faltó sinceridad y credibilidad. Tanta sinceridad y credibilidad le faltó a su anuncio que tuvo que hacerlo en un salón lleno de ministros, secretarios y asambleístas para tratar de que una derrota política grave pareciera otro hito triunfal de la revolución ciudadana. En fin.
