Raúl Castro reaparece en La Habana durante acto por el Día del Trabajo

El expresidente de Cuba Raúl Castro asiste a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo este viernes, en La Habana (Cuba). Cuba celebra el primero de mayo con el foco puesto en las presiones de EE.UU. a la isla y la amenaza de una posible intervención militar, como lo evidencia el lema de las actividades oficiales "La patria se defiende". EFE/ Ernesto Mastrascusa

El expresidente cubano Raúl Castro reapareció este viernes en La Habana en el acto por el Día Internacional del Trabajo, que se convirtió en un acto para reiterar el llamado del Gobierno a la defensa nacional ante una posible intervención militar de EE.UU. en la isla.

Con 94 años, Castro estuvo en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de rubricas recogidas en la iniciativa gubernamental ‘Mi firma por la Patria’.

El expresidente cubano participó en la ceremonia junto al presidente del país, Miguel Díaz-Canel; el ex segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, el único legal), José Ramón Machado Ventura, el otro único representante de la llamada generación histórica aún en activo, y otros dirigentes de la isla.

El predecesor de Díaz-Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento a los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

A la tradicional marcha por el Día Internacional del Trabajo en La Habana asistieron decenas de miles de personas y, según cifras oficiales, más de 800 representantes extranjeros de 38 países, así como delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias.

Bajo el lema ‘La Patria se defiende’, el Primero de mayo en la capital cubana se presentó, tanto al público interno como al internacional, como un llamado a la unidad por la soberanía ante las amenazas bélicas por parte de Washington.

Mensajes de “mantener la soberanía” e “isla insumisa” fueron expresados en la concentración, que mostró un Primero de mayo lejano de reivindicaciones laborales.

«Cuba es una isla insumisa (…) La Patria se defiende, incluso, con fusil en mano si fuera necesario”, advirtió el dirigente sindical Osnay Colina, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto.

Otros asistentes a la marcha se hicieron eco de esas afirmaciones, aunque reconocieron que la isla atraviesa una situación económica compleja, pero se opusieron a una intervención externa.

«Reconocemos que tenemos que resolver muchos problemas en Cuba, pero no permitiremos la intervención de nadie en la solución de nuestras dificultades internas», dijo a EFE el habanero Oscar Mederos, a la salida de la marcha.

La narrativa del Gobierno cubano llevaba una semana vinculando este acto con la defensa nacional frente a las presiones desde Washington, que no descartan la opción militar para forzar a La Habana a aplicar reformas económicas y políticas.

Durante décadas el Día Internacional del Trabajo ha sido en Cuba una celebración convocada por el sindicato único Central de Trabajadores de Cuba (CTC), donde prima el carácter festivo y progubernamental frente a las reivindicaciones laborales.

La fecha fue protagonizada durante años, por los extensos discursos del expresidente Fidel Castro (1926-2016), quien diera a conocer en la edición del año 2000, su particular concepto de revolución, en el cual incluiría principios de unidad, independencia, defensa e igualdad y libertad plenas.

Desde enero pasado, EE.UU. presiona al Gobierno de la isla caribeña para que introduzca reformas económicas y políticas. Como parte de esa escalada ha sido un bloqueo petrolero que ha agudizado notablemente la crisis estructural que ya sufría el país.

La presión se ha intensificado en la última semana con Washington advirtiendo que no tolerará bases militares o de inteligencia de «adversarios» (China) en la isla, mientras La Habana denuncia estos argumentos como “pretextos falaces” para tratar de justificar una posible intervención. EFE (I)

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