Año: 2012
Bolivia amanece paralizada por primer censo general en 11 años
Aviación siria bombardea a los rebeldes en Damasco
Estado crítico del expúgil «Macho» Camacho tras ser tiroteado
Atentado terrorista en Tel Aviv causa 7 heridos. Hamás celebra
Con votos de Lucio y Pachakutik, aprueban ley contra la banca
Las dedicatorias a Bucaram
Guayaquil, Ecuador
Son de los capítulos más reveladores de nuestra historia contemporánea. Es difícil encontrar otro país en el mundo que haya producido más disposiciones jurídicas dirigidas única y exclusivamente para un político con nombre y apellido determinado, o al menos con un apellido. Y es que la historia de las dedicatorias a Bucaram se remontan casi cuatro décadas atrás. Comenzaron un buen día allá por 1971 cuando los ecuatorianos se levantaron con la noticia de que el entonces líder político Assad Bucaram no había nacido en el Ecuador y, por lo tanto, no podía inscribir su candidatura. Y no solo que supuestamente había nacido en el extranjero, sino que hasta su nombre y apellido eran otros. A la sazón la campaña presidencial que nos sacaría de la dictadura velasquista estaba por comenzar.
Releyendo a los clásicos
Guayaquil, Ecuador
Charles Sanders Pierce, conocido como el padre del pragmatismo moderno, relata en sus Selected Writings que dedicó dos horas diarias durante tres años a leer la Crítica de la Razón Pura de Kant. Al cabo de ese tiempo la sabía casi de memoria y había hecho un estudio crítico de cada una de sus secciones. En los gloriosos tiempos de la Facultad de Filosofía San Gregorio en Quito, durante la década de los sesenta del siglo pasado, Eduardo Rubianes s.j., ponía como tarea para el semestre entero, a los alumnos que sobrevivían a las exigencias académicas, la lectura de la misma obra de Kant en la traducción castellana disponible en ese momento en editorial Losada, la de José Rovira Armengol en dos tomos. La Crítica se dividía en grupos para su lectura y exposición. El resultado era que a todos les tocaba en la práctica leer todo. La Crítica se leía por cierto como uno de los más demoledores ataques a la metafísica que reivindicaba los fueros de lo que se llamaba la teoría del conocimiento.
El ex campeón mundial de box «Macho» Camacho, herido a tiros
El tiro por la culata
Salamanca, España
Pocos españoles deben haberse enterado de que el sábado se inauguraba en Cádiz la XXII Cumbre Iberoamericana que en esta edición tenía el plus de conmemorar los doscientos años de la Constitución, el primer documento democrático de España. Los principales periódicos poco o nada adelantaron sobre su realización. Después del fracaso de la Cumbre realizada en Asunción en 2011 en la que once mandatarios hicieron el vacío –incluyendo a los de los países vecinos– se invirtió para la de este año todo el esfuerzo de la Casa Real. El rey Juan Carlos viajó a Brasil y Chile en junio, la reina Sofía estuvo en Bolivia y los príncipes de Asturias en Centroamérica. El resultado: la presencia de veinte jefes de Estado y la ausencia de otros seis, cinco de los cuales eran cifra segura: Cristina Kirchner (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela), Raúl Castro (Cuba), José Mujica (Uruguay) y Pérez Molina (Guatemala).
