La tarde del domingo 6 de septiembre de 2026, la violencia volvió a sacudir al cantón Montecristi, en la provincia de Manabí. Transcurrían aproximadamente las 18:10 en la parroquia Aníbal San Andrés cuando un ambiente de esparcimiento familiar se transformó repentinamente en un escenario de terror.
En las instalaciones del centro recreacional La Ponderosa, decenas de ciudadanos se encontraban disfrutando del fin de semana cuando un convoy de sicarios irrumpió de forma violenta y coordinada.
Según los primeros reportes policiales y de testigos presenciales, varios hombres armados llegaron a bordo de motocicletas. Sin mediar palabra ni realizar advertencia alguna, los atacantes ingresaron al establecimiento comercial y descargaron una ráfaga continua de disparos contra un grupo de personas que compartía en la zona social del recinto.
La ráfaga de balas provocó un pánico generalizado entre los presentes, quienes intentaron buscar refugio de manera desesperada tras los muros, mesas y vehículos estacionados en el complejo deportivo y recreativo.
El saldo de esta masacre fue devastador: tres personas adultas y una niña de apenas 12 años de edad perdieron la vida a causa de la gravedad de los impactos bala. Tres de las víctimas fallecieron casi de manera instantánea sobre el suelo del establecimiento, mientras que la cuarta persona murió pocos minutos después de ingresar a un centro médico de la localidad a donde había sido trasladada de emergencia.
Además, se confirmó que una mujer resultó gravemente herida y permanece internada bajo estricto resguardo policial. Unidades especializadas de la Dinased y de Criminalística acudieron al sitio para levantar los indicios balísticos y emprender las investigaciones que permitan esclarecer las motivaciones del ataque e identificar a las estructuras criminales operantes en Manabí implicadas en esta tragedia.
En el plano estadístico nacional, según cifras oficiales del Ministerio del Interior y la Policía Nacional del Ecuador, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026 se registraron un total de 4.882 homicidios intencionales en el territorio ecuatoriano.
Esto representa una reducción cercana al 7,8% en comparación con el mismo período del año 2025, cuando se contabilizaron 5.295 muertes violentas. Pese a este leve descenso de casos respecto al récord histórico alcanzado el año anterior, el año 2026 se sitúa como el segundo período con mayor nivel de homicidios registrado en la historia reciente del país.

