La presidenta del movimiento político Revolución Ciudadana (RC5), Gabriela Rivadeneira, convocó oficialmente a votar nulo para la dignidad de Prefecto en la provincia de Manabí. Esta sorpresiva directriz, anunciada el 13 de septiembre de 2026, surge tras la exclusión definitiva de los cuadros correístas de la contienda electoral por parte de los organismos de control.
La postura de la dirigencia nacional se radicalizó luego de que el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) ratificara la inhabilitación de Luisa González, quien pretendía postularse a la Prefectura bajo el auspicio de Pachakutik. De la misma manera, el Consejo Nacional Electoral (CNE) frenó la inscripción administrativa de su alterno, Jaime Estrada, propuesto a través del movimiento Sí Podemos.
El correísmo denuncia un «régimen de terror» electoral
A través de sus canales oficiales, Rivadeneira arremetió contra las autoridades electorales y el Ejecutivo, calificando el escenario actual como un intento de proscripción política.
«Lo hemos denunciado y se confirma: el gobierno de Daniel Noboa quiere ir solo en papeleta», manifestó la líder del movimiento. Añadió además que «Manabí es bastión de la RC5 y lo saben; tienen tanto miedo al pueblo que eliminan a contendores con las ilegalidades más absurdas.»
La organización argumenta que las impugnaciones —impulsadas originalmente por el partido oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) y el movimiento CREO— responden a una estrategia para despejar el camino electoral ante el descontento ciudadano. Debido a esto, tildaron las restricciones legales como un «régimen de terror» que atenta contra el Estado de Derecho en el país.
La estrategia detrás del voto nulo
Lejos de ser una simple protesta simbólica, el llamado al ausentismo técnico guarda una base legal estratégica de cara a las elecciones seccionales programadas para el 29 de noviembre de 2026.
De acuerdo con el Código de la Democracia de Ecuador, si los votos nulos llegaran a superar a la totalidad de los votos válidos en una jurisdicción, el proceso electoral queda anulado por ley. Esto obligaría de forma inmediata al CNE a convocar a nuevos comicios en la provincia, abriendo una ventana jurídica para que la Revolución Ciudadana intente inscribir nuevamente a sus candidatos.
Con esta consigna, el correísmo traslada la batalla de los tribunales a las urnas manabitas, desafiando el control territorial del gobierno en una de las provincias con mayor peso electoral del país. (I)
