Artículos por Carlos Jijón
Olvídese del canasto de frutas: ¿Qué tal una clase de buceo?
“El socialismo hay que haberlo padecido…”
Corría 1977. Un grupo de escritores e intelectuales firmó, en un acto de coraje y desafío, un manifiesto de rechazo al sistema socialista, al que acusaban no solamente de ser “autoritario por naturaleza”, sino también de causar la ruina de los países, “debido a que, al trasladarlo todo al Estado, mata la iniciativa individual y convierte a los ciudadanos en súbditos”. Era la “Carta de los 77” y, por el prestigio y respetabilidad de sus firmantes, causó un terremoto político en la Checoslovaquia socialista.
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El ejemplo de Václav Havel
El reciente fallecimiento de Václav Havel es uno de esos raros acontecimientos que enluta tanto al mundo de las artes y las letras como el de la política. Dos mundos que parecen no haber nacido el uno para el otro han sufrido una pérdida con su muerte. Havel fue el líder de la liberación de Checoslovaquia del imperialismo soviético, inspirador de la llamada “revolución de terciopelo”. Un político que demostró, y pagó con su libertad, un serio compromiso con la democracia y su valores de tolerancia, civilidad y pluralismo; una posición que asumió desde la cruenta invasión comunista que aplastó la llamada Primavera de Praga en 1968, y por la cual fue encerrado, hasta su histórico encuentro con Gorbachov casi dos décadas después.
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