El cine paraguayo ha visto una explosión de producción en los últimos años

Imagen de la cinta paraguaya "Las herederas".

El cine paraguayo, con la fecunda producción mostrada en los últimos años, cuyo cénit fue «Las Herederas», comienza a mostrar un «lenguaje propio», aunque aun necesita afinar la mirada, dijo a Efe la presidenta de la Mesa Multisectorial del Audiovisual, Ana Martini.

Esa mirada paraguaya se consolidará, en su opinión, con la creación del Instituto del Audiovisual Paraguayo, que «insuflará la suficiente energía como para que se produzcan producciones» con identidad nacional.

«Paraguay ha tenido una relación desde 1900 con el cine, porque el cine ha venido en 1900 por primera vez (…). Sin embargo, ese transitar tan largo no ha dado oportunidad para que se produzcan filmaciones de manera que se vaya afinando la mirada y salga algo propio», comentó Martini.

A pesar de eso, la también directora de la Casa Bicentenario Ignacio Núñez Soler aseguró que el cine paraguayo cuenta en su historia con algunos referentes que marcaron el carácter fílmico de las producciones posteriores.

Es el caso de «El Pueblo» (1969), de Carlos Saguier, que con «rasgos muy identitarios» reflejaba las miserias de los paraguayos durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y que no escapó de la censura del régimen.

Sin embargo, para Martini el verdadero hito llegó en 2006 con «Hamaca Paraguay», de Paz Encina, en la que un matrimonio espera a que su hijo regrese de la Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay y Bolivia entre 1932 y 1935.

«‘Hamaca paraguaya’ llega al Festival de Cannes (Francia), y llega como un silencio, que también es el silencio paraguayo y sorprende. ‘Hamaca Paraguaya’ marca una mirada y toma rasgos de nuestra identidad», puntualizó.

En su recorrido fotograma a fotograma por el cine paraguayo, Martini se detuvo en ‘7 Cajas’ (2012), de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, con la que ya se puede «hablar de taquilla», con más de 270.000 espectadores en el país , y que sirvió para decir «estos somos y ya salimos».

«Deberíamos empezar a pensar en todo ese proceso de ensayo y error que naturalmente es el arte. El arte, así como la ciencia, parten de un mismo momento: ambos observan, ambos experimentan. Uno contrasta, el otro no necesita. Es el arte«, resumió Martini.

Ese camino de prueba y error todavía es difícil de recorrer en Paraguay puesto que «faltan los fondos y el creador se desgasta mucho», de ahí que Martini siga viendo la solución en la instauración del Instituto del Audiovisual Paraguayo.

«Estamos seguros de que cuando se llegue a cristalizar el Instituto, cuando se logre dar fondos, naturalmente se van a producir especializaciones y una mirada más fina y un hilar más fino de nuestra propia identidad y de nuestra propia mirada», aseguró.

La mirada del cine paraguayo también se ve y se vive a través de los ojos de las mujeres, algo que Martini considera «indiscutible», con directoras y protagonistas mujeres.

El guion de la cinematografía paraguaya escribe ahora su escena de apertura al mundo con la llegada a festivales internacionales con cintas como ‘Las Herederas’ (2018), ópera prima de Marcelo Martinesi, o la entrada de la película ‘Leal’ (2018) en Netflix.

En lo que respecta a los festivales, los filmes paraguayos llegan a estas citas como «un enigma» para el público extranjero.

«Todos los mercados están interesados porque el cine paraguayo hasta ahora es un enigma, entonces un poco cabe todo: cabe taquilla, cabe festival, cabe premio… Cabe todo», dijo Martini. EFE (I)

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