No solo la disciplina

Alberto Molina

Alberto Molina
Guayaquil, Ecaudor

Sin duda que la disciplina es fundamental en una institución vertical y jerarquizada como son las Fuerzas Armadas; pero, igualmente, la lealtad, el sacrificio, el renunciamiento, la honradez, son atributos del líder que comanda una Fuerza y de quienes ostentan mando en los diferentes niveles de la jerarquía militar, esos principios se predican con el ejemplo.

La lealtad debe ser para el mando -ético y con liderazgo autentico- pero fundamentalmente con los subordinados. Las Fuerzas Armadas se deben al Estado, a su pueblo; este mandato fue borrado en la actual constitución, por el correato y pocos denunciamos; pero no pasó nada.

Las Fuerzas Armada, en democracia, deben estar subordinadas al poder político legítimamente elegido por el pueblo en las urnas, más no alineadas al proyecto político del gobierno de turno. Un ejemplo palmario de esta aberración, que nos avergüenza a los militares de Latinoamérica que creemos en la democracia, es lo que ocurre en Venezuela.

Suelto de huesos, declaró el Ministro de Defensa de Chávez, que las «FF.AA. Bolivarianas de Venezuela están casadas con el proyecto político del gobierno de Chávez» y ahora con ese monstruo llamado Maduro. El trío, Maduro-Padrino-Cabello-(corrupto y represivo) han prostituido a los militares Venezolanos. Ahora es una Fuerza represiva al servicio del dictador.

Felizmente nuestra victoriosas Fuerzas Armadas, se deben a su pueblo; por eso son queridas admiradas y respetadas por los ecuatorianos. Esa es la responsabilidad de los mandos actuales y futuros, mantener, acrecentar ese prestigio y ese honor, legado sagrado de nuestra gloriosa história. «Desgraciado el soldado que apunta con sus armas al pueblo» (Bolivar).

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