Silenciarnos a todos
Quito, Ecuador
En un fin de semana, el gobierno se tumbó desde todos los frentes, el derecho ciudadano a fiscalizar la gestión del poder público.
En un fin de semana, el gobierno se tumbó desde todos los frentes, el derecho ciudadano a fiscalizar la gestión del poder público.
Cuando en el año 2008 algunos, ciertamente la minoría de este país en ese momento, advertíamos que la Constitución de Montecristi era una herramienta para el control absoluto del poder, los adjetivos no se hicieron esperar: los mismos de siempre, los atrasa pueblos, la partidocracia, la derecha, los banqueros, los que quebraron al país, los de la larga noche neoliberal.
El gobierno piensa que es motor de la economía, cuando su principal responsabilidad es la administración pública.
A estas alturas es ya un lugar común repetir que el encuentro entre Barak Obama y Raúl Castro durante la Cumbre de las Américas en Panamá, representa un hito histórico.
No, no es llover sobre mojado. A propósito del proceso de paz, aparecen ahora callejones sin salida que no podemos ignorar. Los ha revelado de manera contundente e innegable el senador Alfredo Rangel.
El presidente Barack Obama, tras asegurarle su amigo John Kerry que Cuba, últimamente, se comporta con dulzura, casi como el Vaticano, eliminó a la Isla de la lista de países que colaboran con el terrorismo.
En el año 2006, el gasto de todo el sector público fue de 9 928 millones de dólares. El año pasado fue de 44 359 millones.
Si fue el autor de “Las venas abiertas de América Latina”, no es de extrañar que su muerte haya producido una suerte de hemorragia de emociones relacionadas con los sentimientos nacionalistas de un sector de la población.
El desbordamiento del río Congo en el sur de Quito, en el sector del Beaterio a causa de la lluvia este viernes recupera para nuestra conciencia adormecida por el nacionalismo la presencia del Africa en el Ecuador.
El 12 de marzo pasado el asambleísta Oswaldo Larriva presentó un proyecto de ley para que el Ejecutivo fije tarifas obligatorias, “únicas e iguales para todos los usuarios”, del transporte aéreo de pasajeros, carga y correo, en rutas nacionales.
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