Oliver, el hereje
Quito, Ecuador
Una ciudadana extranjera –seguramente por gringa se autoreferenció como contraparte- remitió una dolida carta abierta al atrevido comentarista cómico gringo-inglés John Oliver.
Una ciudadana extranjera –seguramente por gringa se autoreferenció como contraparte- remitió una dolida carta abierta al atrevido comentarista cómico gringo-inglés John Oliver.
En 1908, Jack Johnson se convierte en el primer hombre negro en ser campeón mundial de box del mundo.
Las preguntas son muy incómodas.
Los comerciantes trabajamos entre diez y doce horas diarias.
A John Hope Bryant, afro-americano, no le tiembla el pulso cuando arguye con un tono humorístico, aleccionador y alentador, que los políticos y empresarios de su país han ignorado a la mayor fuerza re-instauradora del éxito económico en Estados Unidos: los pobres.
El título de este artículo, como habrán notado, alude a la última novela de Gabriel García Márquez.
Es habitual en estos días espesos escuchar o leer—en el ámbito de la guerra cultural que se despliega en el Ecuador contemporáneo—que la condena enérgica hacia una idea o persona es acompañada de la desestimación a su capacidad de ser fiel.
Es el titular a 8 columnas del diario brasileño “O Estado de S. Paulo” de Quinta-Feira, 16 de fevereiro de 1995, que, traducido al español, sería: “La bandera del Ecuador flamea en Tiwintza”.
La batalla cubana se ha trasladado a la prensa.
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