Para tener sueños más elevados
La Habana, Cuba
Ya no recuerdo el título de aquella película, ni el director, ni siquiera si la vi en la sala de un cine o en la pantalla de un televisor.
Ya no recuerdo el título de aquella película, ni el director, ni siquiera si la vi en la sala de un cine o en la pantalla de un televisor.
David Ochoa
Quito, Ecuador
Durante los próximos años, la ciudad experimentará importantes cambios en temas como su vocación económica, su movilidad y su desarrollo urbano.
En las últimas semanas el tema que gira entorno al dinero electrónico ha copado la atención de los economistas del país y, al parecer, existen varias versiones sobre su utilidad y estructura.
Han pasado pocas semanas desde que la Corte Internacional de Justicia en La Haya dictó su sentencia poniendo fin a la disputa que por décadas habían mantenido Perú y Chile respecto de su límite marítimo, que Chile se enfrenta a un nuevo escenario judicial internacional esta vez con respecto a la aspiración de Bolivia de tener una salida al océano Pacífico.
Hace exactamente 70 años el economista austriaco Friedrich Hayek publicó Camino de servidumbre. El libro, best seller en su tiempo, conserva (casi) toda su vigencia en esta América Latina nuestra que no aprende de sus errores ni olvida sus peores comportamientos. Tres décadas después de publicar su obra más conocida, la academia sueca le otorgó el Premio Nobel de Economía en 1974.
La palabra suajili «pesa» significa «dinero». Así, el servicio «M-Pesa» de la operadora de celulares Safaricom de Kenia significa algo como «dinero móvil». Resulta que esta es la experiencia más exitosa de uso de dinero electrónico.
En el paisito de la inmarcesible simulación se exhibe ahora con bombos y platillos el espectáculo de dos frustrados juicios de insolvencia contra el conserje Duzac, iniciados ambos por el gato despensero (exadministrador del Banco del Progreso) al que increíblemente hace pocos meses se puso al frente de Cofiec (esto último con la aún más increíble «calificación» de la Superintendencia de Bancos).
Si en 1960 a alguien le hubieran pedido que apostara por qué región estaría mejor 50 años después entre Asia y Latinoamérica, pocos habrían escogido a Asia, y sin embargo quien lo hubiera hecho, habría ganado por goleada. En aquel momento la mayor parte de Asia se encontraba sumergida en la miseria; el país más poderoso: Japón, gran perdedor de la segunda guerra mundial y en proceso de recuperación; Corea separada en dos por una guerra civil y China con un ingreso per capita similar al del país más pobre de nuestra región. Por el contrario America Latina, con su cercanía geográfica y cultural con EE.UU. y Europa, que no sufrió los estragos de la segunda guerra mundial y con ingresos superiores a los asiáticos, se veía como la gran candidata al desarrollo. La historia da vueltas inesperadas.
El presidente Correa ha anunciado que las Fuerzas Armadas entrarán en un proceso de modernización. Toda institución requiere ponerse a tono con los signos de los tiempos; las nuevas tecnologías, armamentos sofisticados, nuevas amenazas, nuevos escenarios, etc., exigen cambios cualitativos y cuantitativos dentro de las Fuerzas Armadas.
Con motivo de la visita sorpresiva del canciller Serguéi Víktorovich Lavrov hace algunos días, un periodista me preguntó que pensaba yo de la instalación de una base militar rusa en territorio de Nicaragua; algunos opinaban, me dijo, que quienes se oponían era porque se trataba de una base rusa, pero no dirían nada si se tratara de una base de Estados Unidos. El argumento suena a falacia de la vieja guerra fría, porque no somos pocos los que en mi país estamos en contra de las bases militares extranjeras, sean de la potencia que sean.
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