Obama, entre el sheriff y el predicador
Miami, Estados Unidos
Barack Obama llegó a la Casa Blanca decidido a terminar con el injerencismo norteamericano. Se largaría de Irak y de Afganistán. Cerraría la cárcel de Guantánamo. Ignoraría el espasmo imperial de Putin o los exabruptos de Chávez y sus cómplices del Socialismo del Siglo XXI. Su divisa era “mind your own business”, ocúpate de tus propios asuntos.
