El maestro Zavala Baquerizo
Guayaquil, Ecuador
Era nuestro primer día de clases con él. Llegó a la clase faltando varios minutos para las 7 de la mañana, de tal forma que a las 7 en punto ya estaba hablando. Por lo inusual de la hora apenas unos contados estudiantes estaban allí para escucharlo. Los demás fuimos llegando minutos más tarde, entre asombrados y avergonzados. Muchos pensamos que seguramente lo había hecho por tratarse del primer día de clases, y que con el correr de los días las cosas se iban a flexibilizar y en fin que sus clases comenzarían un poco más tarde. Pero nos equivocamos. Semana tras semana la rigurosidad de su puntualidad continuó invariable, y todos terminamos por llegar tan puntual como él, e inclusive un poco antes.
