Con infinito humor: por qué es especial el caso Bonil
Guayaquil, Ecuador
Tal vez ya a nadie debería sorprenderle el caso Bonil: parece que los ecuatorianos nos hemos acostumbrado a que el gobierno sistemáticamente active los resortes del poder para neutralizar —con aparente forma de legalidad— a todo aquel que ose criticarlo frontalmente. O, en otras palabras, para castigar el ejercicio del derecho humano a expresarnos, a opinar, a discrepar y, por qué no, a satirizar a quienes no fueron elegidos monarcas, sino servidores temporales del pueblo.
