Forma o función
Quito, Ecuador
Si fuese cierto que la función dicta la forma, no existirían los tacones altos, cuyo fin es la belleza en sí misma, aun sacrificando la utilidad mecánica y hasta la salud –recordemos como se lamenta una mujer por el estado de su humanidad al bajarse de esas plataformas descomunales que están de moda-. La estética se privilegia, en este caso, en grado inversamente proporcional a la función. Esta observación sería de Perogrullo si no fuese porque delata la lógica que condiciona, contra la creencia convencional, las preferencias de las personas cuando tienen la oportunidad de escoger.
