De mal en peor
Madrid, España
El Gobierno de Nicolás Maduro parece empeñado en la insólita tarea de empujar a Venezuela por el despeñadero. Que una potencia petrolera esté sumida, a pesar de los altos precios internacionales del crudo y de unos ingresos anuales de 90.000 millones de dólares, en la catástrofe económica debería llevar a los responsables a un replanteamiento drástico y realista de sus políticas. Lejos de ello, Maduro y sus colaboradores han optado por perseverar en la senda de los despropósitos.
