Bernardo Tobar
Quito, Ecuador
La igualdad no funciona ni en las familias. Difícilmente se puede encontrar en el mundo real, ese mundo tan distinto al que imaginan los sociólogos y los teorizadores librescos -que no hay que confundir con los lectores que reflexionan- otro espacio social como la familia, donde se aplique tanto como sea posible la igualdad: todos los hijos van al mismo colegio, maman del mismo seno, se nutren del mismo ejemplo, se forman bajo las mismas reglas y valores, perciben la misma mesada, viven bajo las mismas fronteras de la economía y cultura familiares, visten parecido y hasta la genética los predispone para ciertas habilidades o defectos comunes. A pesar de tanta base de igualdad, sin embargo, cada hijo de la vida termina andando su propio camino.
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