Las disculpas de Benedicto XVI
Quito, Ecuador
Si alguna dificultad ha ocasionado Benedicto XVI en las salas de redacción sectarias y en portátiles de vaticanistas aficionados es encontrar el adjetivo que siga a su nombre de Pontífice: ¿”conservador” y digno resultado de la prefectura de la doctrina de la fe o “progresista” y ex militante de los sectores de la teología de la liberación? ¿El Papa trasparente que amenaza con entregar a las autoridades civiles a los curas pederastas y sabe que el enemigo está dentro de la Iglesia o el encubridor de Maciel a quien finalmente en Luz del mundo llamó “falso profeta”? ¿Intelectual, frío, poco comunicativo, o sentimental porque en su primera encíclica habla del amor y responde inquietudes a los niños? ¿Austero con gustos por la vida monacal o despilfarrador porque supuestamente usa zapatos Prada?
