¿Quién paga por el fabuloso clóset de la Sra. Obama?

WASHINGTON (AP) — Si algo ha dejado Michelle Obama claro en sus más de cinco años como primera dama, es que le gusta vestir a la moda. Su guardarropa es tema de eterna fascinación pública, pero desde hace un tiempo se está gestando una interrogante: quién paga por sus increíbles atuendos.

No es un asunto de poca importancia. A la señora Obama le gusta mezclar la alta costura con la ropa cotidiana, prendas de confección con creaciones hechas a la medida por los más grandes diseñadores, cuyos vestidos pueden llegar a costar cientos de miles de dólares.

5 de mayo del 2014, Michelle Obama llega al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York para inaugurar la galería del traje Anna Wintour. (AP Foto/Bebeto Matthews, Archivo)
5 de mayo del 2014, Michelle Obama llega al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York para inaugurar la galería del traje Anna Wintour. (AP Foto/Bebeto Matthews, Archivo)

En semanas recientes la señora Obama deslumbró con un vestido verde de Naeem Khan en la inauguración de una nueva galería del traje en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York; brilló en un traje plateado de Marchesa en la Cena de la Asociación de Corresponsales en la Casa Blanca, y su vestido de flores para la celebración del Día de la Madre (reciclado de un evento previo) no pudo ser más apropiado ante un grupo de madres militares.

Se requiere de dinero para lucir así en un evento tras otro. Sólo esos tres vestidos podrían sumar más de 15.000 dólares, sin mencionar accesorios como zapatos y joyería.

¿Son los contribuyentes los que pagan la cuenta? No (pese a lo que dicen los críticos).

¿Es la señora Obama? Por lo general sí, aunque no siempre.

¿Paga el precio de etiqueta? Lo más seguro es que no.

¿Alguna vez usa un vestido de diseñador prestado? No.

La financiación del guardarropa de la primera dama es algo que ha importunado a los presidentes y sus esposas por siglos.

Mary Todd Lincoln acumuló decenas de miles de dólares en cuentas por pagar por su ropa y consideró vender fertilizante de los terrenos de la Casa Blanca para pagarlas, según la biblioteca nacional de las Primeras Damas. El suegro de Jacqueline Kennedy ayudó a financiar su guardarropa creado por Oleg Cassini para evitar que la ropa fuera un lastre político para el presidente John F. Kennedy. Nancy Reagan sufrió por tomar prestados vestidos de diseñador y no siempre regresarlos o reportarlos como regalos.

Laura Bush dijo en sus memorias que se «sorprendió de la gran cantidad de ropa de diseñador que esperaban que adquiriera» como primera dama.

Pero ¿cómo lo enfrenta la señora Obama, un ícono de la moda que tiene gustos bastante más costosos que la señora Bush?

Para empezar, los Obama reportaron un ingreso ajustado de 481.000 dólares el año pasado y bienes valuados entre 1,8 y 7 millones de dólares.

Y al igual que la mayoría de la gente, la señora Obama (o más bien sus asistentes personales) busca ofertas.

Para ocasiones realmente importantes, la primera dama tiene una opción que no está disponible para todos los amantes de la moda.

Joanna Rosholm, secretaria de prensa de la primera dama lo explica así:

«La señora Obama paga por su ropa. Para actos oficiales o de importancia histórica, como una visita de Estado, la ropa de la primera dama puede ser regalada por los diseñadores y recibida a nombre del gobierno de Estados Unidos. Después ésta es resguardada en los archivos nacionales».

Esto le ahorra mucho dinero a la señora Obama, aunque la Casa Blanca se niega a decir qué tan seguido usa la primera dama ropa prestada y los Archivos Nacionales negaron revelar cuántos de estos vestidos tienen en sus bodegas. La Casa Banca sí dijo que la primera dama no pide prestada ropa y que en la mayoría de los casos se compra la ropa.

21 de enero del 2013, Michelle Obama, en un vestido rojo de Jason Wu gown, durante el Baile de Juramentación en el Centro de Convenciones de Washington. (AP Foto/Charles Dharapak, Archivo)
21 de enero del 2013, Michelle Obama, en un vestido rojo de Jason Wu gown, durante el Baile de Juramentación en el Centro de Convenciones de Washington. (AP Foto/Charles Dharapak, Archivo)

Las piezas donadas por diseñadores incluyen los vestidos que la señora Obama usó en las dos ceremonias inaugurales de las presidencias de su esposo, creados por Jason Wu, quien rechazó contar detalles de su trabajo con la primera dama. Otros dos ejemplos de los vestidos usados por la señora Obama que fueron donados por diseñadores son: el vestido azul de Carolina Herrera que lució en febrero durante una cena de Estado con el presidente francés Francois Hollande y el vestido con cuentas doradas de Naeem Khan que usó en el baile de los gobernadores de 2012, que está ahora en exhibición en el Museo de Historia Natural Estadounidense. Herrera y Khan rechazaron hacer declaraciones.

Usar vestidos donados representa un cambio en relación con las prácticas de la administración de George W. Bush.

Anita McBride, jefa de gabinete de Laura Bush mientras ésta fue primera dama, dijo que la señora Bush pagaba por toda su ropa. Reconoció a la presidencia de Obama por encontrar una manera de ahorrar costos para «mantener a la señora Obama con esa increíble ropa y que la pueda usar no una, sino múltiples ocasiones».

Abogados que trabajaron en las presidencias de Obama y Bush describieron el cuidado al trabajar en la oficina de la primera dama para asegurar que los diseñadores no violan las reglas de ética creadas para evitar conflictos de interés y otras confusiones cuestionables.

Más allá de lo desconocido sobre qué tan seguido usa la señora Obama ropa donada, hay dudas sobre cuánto paga por lo que adquiere.

Varios diseñadores que han proporcionado ropa para la primera dama rechazaron discutir sus acuerdos. Pero ante el prestigio que conlleva vestir a la señora Obama, muchos consideran que los diseñadores están dispuestos a hacerle un descuento a la primera dama. Exabogados de la Casa Blanca dijeron que cualquier descuento para la esposa del presidente debe ir acorde a lo que los diseñadores ofrecen a sus más importantes clientes para evitar que sean considerados regalos.

Paco Underhill, autor de «What Women Want: The Science of Female Shopping», dijo que los sobreprecios de la ropa de diseñador son «astronómicos» y que los descuentos también pueden ser bastante grandes.

«Algunos de los descuentos más comunes que pide la gente son del 40%», dijo.

___

Por NANCY BENAC, Associated Press. Los periodistas de The Associated Press Brett Zongker en Washington y Beth Harpaz en Nueva York y la investigadora de AP Rhonda Shafner en Nueva York contribuyeron a este despacho. Una combinación de fotos con una modelo, izquierda en la pasarela de la colección otoño 2013 de Marchesa en la Semana de la Moda en Nueva York en una fotografía del 13 de febrero de 2013 y la primera dama Michelle Obama con una versión del vestido al llegar a la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington el 2 de mayo de 2014. (Foto AP/archivo)

Más relacionadas