Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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En Nueva York se exhiben fotografías de Sigmar Polke

Una exposición del multifacético artista Sigmar Polke presenta en Nueva York sus series de fotos iconoclastas entre 1964 y 2000, que tradujo sus propios intereses por la calidad alucinatoria (causada por un consumo de hongos sicodélicos) a su obra.


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A Sigmar Polke (1941-2010) le temían los marchantes y galeristas de arte: tasaba sus obras por simple capricho. Era capaz de inflar el precio de un cuadro hasta colocarlo al nivel de una obra maestra renacentista o, al contrario, reducirlo como si se tratase de una pieza de mercadillo callejero, según diario 20 minutos.

Esa misma actitud presidió su carrera. Una de sus series más conocidas se titula I don’t really think about anything too much (No pienso demasiado en nada, 2002). Partía de la base de que ninguna imagen es sagrada y que cualquiera (una viñeta de cómic, un anuncio publicitario, una instantánea de turista o un recorte de prensa) puede ser una obra de arte si se manipula de determinada forma.

Máquinas de pintar

En otra, The Hunt for the Taliban and Al Qaeda (La caza del talibán y Al Qaeda, 2002), proponía que las piezas artísticas pueden ser realizadas por painting machines (máquinas de pintar) en las que la intervención humana se ciñese a los ajustes de un sistema mecánico.

Durante toda su vida adulta, este alemán de Silesia (región que ahora pertenece a Polonia) fue un ávido consumidor de drogas recreacionales. Le encantaban, sobre todo, los hongos alucinógenos. La calidad alucinatoria de la psilocibina, el alcaloide presente en muchos de ellos, es necesaria para entender su obra:impredecible, alocada y cambiante.

Años después de History of everything (Historia de todo), la gran antología que le dedicó la Tate Modern, exponen ahora en Nueva York Sigmar Polke: Photoworks 1964-2000 (Sigmar Polke: Trabajos fotográficos 1964-2000. Galería Leo Koening), una amplia antología de su producción fotográfica, quizá no tan importante o rompedora como la pictórica o gráfica, pero igualmente representativa de un artista que nunca se dejó constreñir por el medio o la firma.

“Seducción accidental”

Las fotos de Polke son tan misteriosas y difíciles de situar estilísticamente como el resto de su obra. Tampoco se pueden explicar en términos estrictos de significado. Los organizadores de la muestra destacan la capacidad de las imágenes para causar una “seducción accidental” en el espectador.

Teniendo en cuenta que el artista, viajero infatigable, sobre todo por Extremo Oriente, hizo miles de fotos durante su vida, la selección resultó compleja, añaden los comisarios. Las piezas más llamativas quiza sean las tomadas en las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo (Italia) y una serie de experimentos extremos, en los que Polke ensayó con los efectos de material radiactivo en el proceso de revelado.

Influido en sus inicios por el arte pop de Robert Rauschenberg, Jasper Johns y Andy Warhol y fundador en 1963 del movimiento anti artístico Kapitalistischer Realismus (Realismo Capitalista) con Gerhard Richter, Polke se desprendió de los maestros a partir de los años setenta y desarrolló una carrera desordenada, llena de humor y carente de límites.