Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Brasil celebra los 100 años del nacimiento de Vinicius de Moraes

Río de Janeiro, (EFE).- Río de Janeiro, la ciudad en la que nació y murió y que inspiró varios de sus versos y músicas, respira la vida y la obra de Vinicius de Moraes, el compositor y poeta brasileño de cuyo nacimiento se conmemora hoy un centenario.


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El “poetinha”, como era conocido, nació en el barrio carioca de Jardín Botánico el 19 de octubre de 1913 y murió en el de Gavea el 9 de julio de 1980, pero es en Ipanema, famoso por su playa, en donde aún hoy brasileños y turistas pueden sentir su “espíritu”.

En las calles, los bares y las casas de amigos en Ipanema, Vinicius compuso algunas de las canciones que hicieron la “bossa nova” famosa en todo el mundo.

Fue en este barrio, más específicamente en la terraza del antiguo bar Veloso, donde, junto a Tom Jobim, el compositor se inspiró en la belleza de Helô Pinheiro para dar vida a la obra prima que se convirtió en sinónimo de Brasil en el escenario musical instrumental.

El Bar Veloso, en Ipanema.

El Bar Veloso, en Ipanema.

La “Garota de Ipanema” fue lanzada en marzo de 1963 y al año siguiente estaba en el LP “Getz/Gilberto”, interpretada por Astrud Gilberto junto a João Gilberto y Stan Getz, con Tom Jobim al piano.

Si fue de esa forma que Vinicius presentó Ipanema al mundo, nada más justo que hoy el barrio se postre a la genialidad del poeta.

Uno de los homenajes fue la sustitución del nombre del bar Veloso por el de Garota de Ipanema, hoy un punto turístico de Río.

La calle en que está ubicada este histórico bar hoy se llama Vinicius de Moraes y concentra en pocas cuadras bellos homenajes a quien se definía como “el negro más blanco de Brasil”.

“Muchas personas vienen hoy al bar para conocer el lugar en el que a Tom y a Vinicius les gustaba sentarse. Llegan, se sacan fotos y preguntan por historias de ambos”, dijo a Efe el camarero Adonias Mendes, que trabaja en este establecimiento desde 1975 y llegó a atender a la famosa pareja.

Cerca del bar, en la misma calle, está ubicada la Toca do Vinicius (Refugio de Vinicius), un espacio que se presenta como librería, tienda de discos y centro de referencia de la “bossa nova”.

Abierto en 1993, el local organiza de manera frecuente espectáculos musicales, pero, por principios de su fundador, no explota comercialmente el centenario del compositor.

“Tan sólo quiero visibilidad por el mérito; es decir, por lo que efectivamente hicimos. Nada de aprovechar la fama del poeta amado. Quiero visibilidad siempre, porque la Toca es un instrumento de acción política, social y educacional, y porque se propone la articulación con la sociedad”, explica Carlos Alberto Afonso, fundador del centro cultural.

También en la calle bautizada en homenaje al músico está el Vinicius Bar, una casa de espectáculos muy selecta en la que, al menos una vez por semana, se presenta la cantante Maria Creusa, una de las intérpretes más famosas de las canciones del compositor.

En la noche de este sábado la responsabilidad de recordar la obra universal del “poetinha” será del trío liderado por el cantante Marcos Ariel.

El principal evento del centenario, sin embargo, no tiene lugar en la bohemia Ipanema sino en el Teatro Sesi, en el centro de Río de Janeiro, en donde el pasado martes fue abierta al público la exposición “Vinicius-100 años”, que podrá ser visitada hasta el 7 de diciembre.

La muestra está compuesta por más de 200 artículos del acervo de Vinicius, bajo cuidado de la Fundación Casa de Rui Barbosa, al cual el público aún no ha tenido acceso.

“La exposición incluye un panel con la cronología de su vida y obra, su discografía completa, vestimentas y la maqueta del escenario de la obra de teatro ‘Orfeu da Conceiçao'”, dijo a Efe Marina Henriques, que trabaja en el grupo de curadores y en la producción ejecutiva de la muestra.

Bien sea en los bares de Ipanema, en el centro de la ciudad o en cualquier esquina en donde alguien rasgue una guitarra para entonar los versos de “Garota de Ipanema” o “Chega de Saudade”, la impresión es que el “espíritu” de Vinicius seguirá vagando por las calles de Río de Janeiro durante los próximos 100 años. EFE