Ecuador. Sábado 1 de octubre de 2016
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Poeta ecuatoriano sostiene que la poesía es un misterio, pero no sobrenatural

Bruno Sáenz

El poeta ecuatoriano Bruno Sáenz Andrade sostuvo en entrevista con Efe que la poesía es un misterio, pero no uno sobrenatural, sino un enigma de comunicación, de origen y de destino final, un conjunto de “misterios humanos”, afirma.

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Para él la poesía es un enigma “no tanto porque revele aquello que está fuera del alcance de la gente, sino porque es un misterio cómo se gesta, es un misterio lo que se consigue, a veces no es lo que el poeta quiere. Es el misterio de la comunicación, es una serie de misterios, pero misterios humanos básicamente”, subrayó.

El enigma también aparece en el mensaje: “Usted propone algo y el lector recibe otra cosa, a veces, o lo recibe a su manera y lo recrea”, dijo, al insistir en que no se trata de un misterio sobrenatural sino uno de comunicación, de elaboración, de origen.

Otro de los misterios que envuelve a la poesía es que sale de adentro, aunque sea una reacción a lo de afuera. “Algún momento se va para los demás y vamos a ver qué hacen con ella”, añadió.

Sáenz Andrade, que cree “difícil” saber cómo lograr una mayor penetración de la poesía en la sociedad, asegura, sin embargo, que cada vez hay más poetas nuevos.

“Ya los viejos como yo de setenta años vamos dejando nuestro espacio, no podemos callar, pero la poesía continúa por los lectores, aunque sean pocos, y por los creadores”, señaló.

Para el escritor y abogado, la sociedad “va demasiado rápido”, la gente no se detiene un poco a verse a sí misma y a dialogar con los otros. “No es lo mismo intercambiar informaciones de emergencia, o cotidianas, que son necesarias, que esta especie de diálogo, a veces ni con el poeta, sino con el texto”, comentó.

Para Sáenz Andrade, que es miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, la sociedad de la información “superficial, del entretenimiento” no es la más favorable a la difusión amplia de la poesía y aunque no la destruye, la limita, apuntó.

A sus 71 años y con su más reciente publicación de poesía, “La noche acopia silencios”, bajo el brazo, Sáenz aseguró que tiene otros dos libros ya acabados y uno más en proceso de escritura.

“Tengo el problema este, esta enfermedad de convertir todo en palabras, si no, no escribiría simplemente. Yo creo que es una enfermedad de todos los escritores”, comentó ameno el escritor que tiene a su haber ocho libros de poesía, uno de ellos publicado en Venezuela y otro en México.

A veces uno “maldice un poco, no de la ‘enfermedad’ sino del trabajo que le da porque no es que las cosas salen así no más, usted las convierte en palabras casi instintivamente, pero luego tiene que trabajar sobre esas palabras”, dijo al comentar que también está “feliz” de su condición.

El poeta, que ha publicado libros de teatro, de relatos cortos y de ensayos, dijo que los primeros síntomas de la “enfermedad” los sintió alrededor de los catorce años, cuando por razones familiares vivió en Viña del Mar, en Chile, y su arte se afianzó en su retorno a Ecuador, donde recibió estímulo de maestros.

Sáenz Andrade calculó que lleva cuarenta años escribiendo poesía o lo que él denomina como una “poesía reactiva” pues plasma en ella situaciones que le impresionan entre las que señala temas familiares, religiosos, música, libros, entre otros.

Al mirar atrás, el escritor asegura que a sus 71 años es el mismo que a los 14, “pero sin esperanzas de gloria”.

“Cuando uno es joven todavía dice: bueno de pronto pues tengo éxito, lo que voy a hacer, va a gustar a la gente, va a interesarles”, dijo en medio de risas y agregó que “afortunadamente esa falta de esperanza de gloria significa que ya no me interesa tener éxito”. A renglón seguido subraya que le gustaría que sus textos tengan éxito.

“Los textos vienen de mí, pero una vez que salen, ya se comparten con el lector. Eso es lo triste de que se lea poco”, indicó Sáenz Andrade, para quien la publicación de un texto es “una renuncia al texto”. EFE (I)

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