Ecuador. Jueves 8 de diciembre de 2016
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María Campaña, la documentalista de los EDOC que filma las matemáticas

Derivadas, el documental de María Campaña.

Quito.- Es una de las personas gracias a las cuales el Ecuador tiene, todavía, su Festival Internacional “Encuentros de Otro Cine” (EDOC). Además de se la directora artística de ese acontecimiento, María Campaña es documentalista.

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‘Derivadas’ (2015) es el corto que estrenó en la décimo quinta edición de los EDOC y versa sobre una niña y un niño, de un humilde pueblo del Brasil, que triunfan en la Olimpiada Brasileña de Matemáticas. Además, indaga en la figura de Elon Lima, uno de los más prestigiosos matemáticos del gigante sudamericano.

En conversación con La República.EC, María Campaña conversó sobre las motivaciones que tuvo para hacer el documental pero también reflexionó sobre la importancia del Festival EDOC en un contexto de falta de apoyo desde el Estado ecuatoriano.

– ¿Por qué te interesó hacer un documental sobre matemáticas?

– Es puramente coincidencial: mi marido es matemático. Entonces a lo largo de los dos años que estamos juntos, he ido entrando al mundo de las ciencias exactas y particularmente al de las matemáticas puras, que es algo muy abstracto y difícil de explicar. Siempre he querido entender qué hacía él, sus compañeros de trabajo y sus amigos. Quería entender más las matemáticas, que a mí personalmente nunca me gustaron y nunca fui buena en ellas. Es un motivo un poco personal, tratar de entender más a mi marido.

– ¿En el documental descubriste lo que buscabas?

– Este matemático que sale en el documental, Elon Lima, tiene como dos lados bien importantes en su carrera. Por un lado, él ha sido un investigador bastante prolífico y, por otro, fue profesor. Él escribió muchísimos textos sobre cómo enseñar matemáticas, que se aplican mucho en escuelas, colegios y universidades del Brasil. Sus libros de pedagogía de las matemáticas han sido súper influyentes. Entonces, él tiene una forma muy interesante de explicar su trabajo y también es una persona muy culta, bastante amplia, un gran lector y aficionado a la música. Él tiene esa posibilidad de explicar y poner en conceptos más atinados lo que son las ciencias exactas. Para la mayoría de los matemáticos es muy difícil lograr explicaciones tan simples y entendibles. Yo lo que quise es capturar el espíritu, la fuerza que le mueve a un investigador a estar detrás de un problema durante años para buscar una respuesta, pese a que yo no entiendo la materia que él investiga.

– ¿Y cómo encontraste a los niños?

– A mí me invitaron del Instituto de Matemática Pura y Aplicada (IMPA), una institución de mucho renombre en Brasil, la principal institución de investigación de matemáticas en América Latina, para que haga una película sobre el impacto social que tiene la Olimpiada Brasileña de Matemáticas en las escuelas públicas. Es una olimpiada en la que participan, básicamente, todos los niños de las escuelas públicas. Acceden a la primera fase, luego califican unos y pasan a la segunda fase. Yo empecé a pensar en opciones y llegué a este pueblito que se llama Dores Do Turco, un pueblito muy chiquito en Minas Gerais, que es el estado más grande del Brasil, básicamente agricultor y de derivados de la leche. En este pueblo, a las afueras, viven dos niños que casualmente son las estrellas de la olimpiada. Ella porque es la segunda mejor Brasil y la primera de su estado. Y él porque ya tiene cuatro medallas de oro. Tuvieron mucha repercusión en medios. Decidí que quería quedarme en el pueblo y no irme a buscar en más lugares del Brasil. Pensé que era preferible contar una historia local y acercarme más a estos personajes.

– Entonces te interesó la forma en que las matemáticas entraban a la vida de dos niños.

– Para mí era importante no sólo hablar sobre porqué ellos eran buenos en la competencia o de cómo había cambiado su vida socialmente, que también es algo importante, sino describir cómo ellos veían las matemáticas en su futuro. Quería saber si ellos tenían el plan de convertirse en matemáticos y cómo era su concepción de los números, de las ciencias exactas. Y me parece que un poco la forma en que yo podía cerrar eso era haciendo un contraste con una persona que tuvo un inicio muy similar en su vida, Elon Lima, que comenzó de pequeño, en un estado chiquito que se llama Alagoas, y descubrió a un excelente profesor que marcó su vida e hizo que se convierta en matemático. Decidí poner en relación estas dos historias, unos niños que comienzan y un hombre que está en el ocaso de su vida, porque tiene 86 años, y que es uno de los investigadores más prestigiosos del instituto. Ya no enseña. Eran dos espacios súper diferentes, por una parte un espacio rural, por otra parte un instituto muy imponente, casi blanco y negro, con unas formas geométricas en su arquitectura. Me parecía importante establecer visualmente ese contraste entre estos dos espacios e intentar decir que si se pueden mezclar y que una persona del campo, hijos de agricultores, con una educación cuidadosa, un acontecimiento como una olimpiada académica les puede ayudar a descubrir su talento y otras posibilidades, en este caso científicas.

– ¿Crees que en la vida de ellos las matemáticas son como el cine en tu vida?

– Cuando yo tenía la edad de ellos tenía un montón de sueños pero tal vez no tenía claro qué quería ser. Quizá ya tenía una idea de que iba a hacer alguna cuestión creativa. Definitivamente ellos tienen todo el talento y todo en ellos para poder convertirse en científicos, especialmente la niña. Porque a ella las matemáticas le apasionan. El niño quiere dedicarse a algo relacionado con los números, quizá una ingeniería o algo más práctico. Lo que no sé es si ellos van a tener las mismas oportunidades que yo tuve, porque lastimosamente y a pesar de que en el Brasil, a partir del primer gobierno de Lula, se establecieron muchos programas de educación (ciencia, cultura, investigación), que tuvieron mucho empuje, hoy hay una crisis económica super fuerte y muchos de esos programas se están cancelando. Yo sé que tienen el talento y las ganas, espero que sigan teniendo las oportunidades. En el caso de Elon, es mucho más para él las matemáticas de lo que es para mí el cine. Algo que me apasiona de ese mundo, y por eso hice el corto, es que los matemáticos son personas muy apasionadas por su trabajo, que viven fases creativas muy similares a las de un artista, buscando respuestas a sus búsquedas, y también tienen periodos de trabas mentales. Es muy similar al proceso artístico y en ese sentido hay paralelismos. La vida de Elon ha sido totalmente dedicada a la investigación, a las ciencias. Yo estoy en la mitad de mi carrera, él en el final. Hay una pasión similar.

– Con la suspensión de Dilma, el gobierno de Temer ha iniciado una regresión en políticas culturales. De hecho, una de las primeras medidas fue suprimir el Ministerio de Cultura, lo cual, por suerte, se reconsideró.

– Así es, se logró que el ministerio no desaparezca. La situación política, sin embargo, es preocupante, está vinculada a la crisis económica y a denuncias por mal manejo de fondos públicos. Se comenzó a limitar el apoyo a la Cultura, que de cualquier forma es mucho más consolidado que en el Ecuador. Me temo que el de Temer es un gobierno de derecha que priorizará menos en proyectos sociales y culturales.

– ¿Desde cuando eres directora artística de los EDOC?

– Desde el 2007. Yo empecé en los EDOC como coordinadora de prensa. Yo había trabajado dos años en el diario Hoy, como editora de Cultura y tenía una página exclusiva de cine. Entonces, fui a la primera edición de los EDOC y la segunda yo la cubrí como periodista. Poco a poco me trastornó la cabeza. Se me dieron la vuelta un montón de ideas: mi concepción del cine, de mi trabajo. Y vi muchas películas en esas dos ediciones, conocí a gente increíble que había venido y dije: voy a estudiar cine documental. Fui a hacer una maestría y cuando acabé esa maestría les propuse al equipo de los EDOC si podía organizar una muestra de documentales sobre el conflicto palestino-israelí, en esa época vivía en Israel. Traje esa muestra y me dijeron que me quede como coordinadora de prensa. Lo hice dos años. Y luego, el que era director artístico en esa época, el Coco Laso, el programador, decidió salir y dedicarse de lleno a la foto. Me propusieron el cargo y acepté, realmente lo que me encanta es programar.

– La programación de la pasada edición del 2016, ¿en qué la enfocaste?

– En migrantes, refugiados, exiliados. En cuestiones de movilidad humana, sobre todo, enfocado al refugio. Hubo una programación general. Todos los años hay secciones temáticas. La más fuerte es esta que tiene que ver con las diásporas humanas.

– Hubo muchos cineastas ecuatorianos y también extranjeros que hablaban sobre el Ecuador. 

– Sí, desde este año. Los primeros años eran películas de cineastas de Estados Unidos, Francia o Alemania, que venían a filmar aquí. Y había unos pocos ecuatorianos. Luego cada vez había más películas ecuatorianas y menos extranjeras que venían a filmar acá. Este mismo año todos los directores de esta sección fueron ecuatorianos o radicados en el Ecuador. También hubo 7 películas que se filmaron afuera. Ya no sólo filmamos acá sino que son directores que han sido invitados para filmar afuera.

– Este año fue difícil conseguir financiamiento. ¿Los EDOC continuarán?

– Si, porque el Festival tiene un patrimonio super grande, conseguido a través de los años, quizá intangible pero importantísimo. Es el apoyo y cariño del público. Entonces es un festival que es esperado, que es buscado y que la misma comunidad no va a dejar que desaparezca. Obviamente, como equipo, tampoco permitiremos. Se está formando una nueva generación de organizadores. Pero el financiamiento sí es muy complicado. Si se repite, nuevamente el año que viene, un escenario como el del 2016, el festival podría ser inviable. Pero no creo que podamos parar. Tal vez tendremos que replantear las formas de financiarlo o el tamaño. Lo que sí es importantísimo es que tiene que cambiar la política cultural estatal, respecto a la distribución de fondos. No es viable trabajar en un país así, de esta manera. No sólo con nosotros sino con todas las manifestaciones culturales y artísticas, todo eso no puede quedar a la deriva. Yo espero que el año que viene haya otras condiciones más favorables para hacer el festival. (I)

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