Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Tres horas para un empate sin goles

En un partido que duró una eternidad, Deportivo Cuenca y Espoli empataron 0x0 en el último partido de la Segunda Fecha jugado en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. El juego estaba previsto para iniciar a las 20H00, pero un problema en el encendido de las luminarias retrasó el partido hasta casi 50 minutos, obligando una larga espera a jugadores y aficionados que debieron prolongar su estadía una hora más.


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De igual a igual, así jugó Espoli el primer tiempo. Y hasta por momentos fue más: en los primeros once minutos tuvo tres arribos peligrosos al arco de Esteban Dreer, ante una defensa colorada que, acaso, no concibió en su imaginario un equipo policial audaz, dinámico y arremetedor.

Luis Lastra causó el primer susto para la hinchada colorada apenas al minuto de juego. Tras un despiste de los centrales Deyson Méndez y Facundo Imbodem, Lastra recibió un balón claro dentro del área, pero sacó un mal cabezazo que se fue desviado.

Cuatro minutos más tarde los policias volvieron a herir con un cabezazo de Diego Lara que pegó en el vertical.

Le costaba al Cuenca obtener dinamismo en su fútbol de ataque. Pero de a poco, bajo la batuta de Omar Andrade y Julio Angulo, logró ganar terreno.

A los 15 minutos Angulo tuvo una entrada apilando rivales, pero se quedó sin perfil y remató al costado del arco.

Después, hasta el minuto 35, el equipo colorado agarró el control del partido y se instaló en cancha visitante. Sin embargo, pese al asedio, el balón pocas veces pasó cerca de los palos del arquero Diego Martínez, salvo un remate de Omar Andrade.

Se convirtió el expreso austral en el dueño y señor del partido, pero en un contragolpe casi letal Diego Lara volvió a estampar el balón en el palo.

El primer tiempo, como el resto del duelo, terminó con buen ritmo, con un Cuenca sin demasiado peso ofensivo.

Deportivo Cuenca salió con todo en el segundo tiempo. Se predispuso a someter a su rival hasta que la resistencia de este se quiebre. Imprimió un ritmo vertiginoso, nuevamente con Omar Andrade como motor.

El mismo Andrade dispuso de la primera oportunidad a los cuatro minutos con un  potente disparo que careció de puntería.

Más tarde Marcelo Bohórquez remató de zurda, pero, asimismo, sin eficacia.

A los 19 minutos el juvenil David Matute, el juvenil para la ocasión, ensayó otro disparo, aunque esta vez el arquero Diego Martínez respondió con sentido de reflejo y ubicación.

Ingresaron Jasson Zambrano y Federico Barrionuevo, pero el semblante del partido no cambió.

Deportivo Cuenca terminó volcado al ataque, angustiado, ansioso, y pese al buen ritmo que impuso sintió la ausencia de variantes en el ataque.

Fuente: El Tiempo

Foto: API