Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Obama lanza nueva advertencia de sanciones contra China

Los presidentes Barack Obama, de Estados Unidos, derecha, y Xi Jinping, de China, llegan a su conferencia de prensa conjunta en el Jardín de las Rozas de la Casas Blanca en Washington, el viernes 25 de septiembre de 2015.Obama anunció que Estados Unidos y China concertaron un acuerdo para no efectuar ni apoyar el robo cibernético de secretos comerciales ni de información económica competitivas, dijo el presidente Barack Obama. (AP Foto/Evan Vucci)

WASHINGTON (AP) — Con un gesto serio y un trasfondo de gran pompa, el presidente Barack Obama lanzó el viernes una nueva advertencia de sanciones por supuestos delitos cibernéticos a China, aunque alcanzó con el mandatario de ese país, Xi Jinping, un acuerdo para no efectuar ni fomentar actividades relacionadas con el robo de información por internet.


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“(Esta situación) tiene que parar”, declaró Obama. Durante una conferencia de prensa con Xi en el Rosedal de la Casa Blanca, el presidente norteamericano dejó claro que mantendrá la cautela hasta que China cumpla las acciones a las que se ha comprometido para frenar el espionaje cibernético y afirmó que “la pregunta ahora es si al discurso seguirá la acción”.

Sobre la posibilidad de adoptar sanciones contra hombres, negocios o compañías estatales, Obama precisó: “Las aplicaremos al igual que cualquier otro instrumento que tengamos disponible, para perseguir a los delincuentes cibernéticos de manera prospectiva o retrospectiva”.

Obama dijo que el acuerdo supone un avance, pero agregó: “debo insistir en que no hemos concluido aún nuestro trabajo”.

Xi, por su parte, estuvo de acuerdo en que ambos países no deben “apoyar a sabiendas” el robo cibernético y se comprometió a acatar las “normas de conducta” en el ciberespacio.

“Ni la confrontación ni las fricciones son la mejor elección para ambas partes”, declaró Xi mediante un traductor.

Ambos países afirman que ninguno está implicado en el robo cibernético de secretos comerciales, una de las diferencias profundas que han puesto en peligro las relaciones entre las dos economías más grandes del mundo.

El acuerdo diseñado para frenar el robo de secretos comerciales dista de atender las preocupaciones principales del gobierno de Obama en torno al robo de información de seguridad nacional, tal como ocurrió con los millones de expedientes del personal federal estadounidense que los legisladores y algunos funcionarios norteamericanos aseguran fue obra de Beijing.

Obama ha declinado responsabilizar a China de esa vulneración cibernética ni adoptar sanciones contra Beijing ante las preocupaciones de que las medidas de represalia habrían propiciado la cancelación de la visita de estado de Xi.

En general, dijo Obama, el intercambio de visitas a nivel de presidentes redituó “una reunión extremadamente productiva” y agregó que conversaciones francas entre ambos en áreas de desacuerdo “nos ayudan a comprendernos mejor”.

Sobre las islas creadas por Beijing en aguas disputadas en el mar de la China Meridional y que han suscitado la preocupación a algunos aliados de Estados Unidos en Asia, Xi defendió las acciones de su país en la región.

Señaló que la construcción de islas artificiales no está “dirigida contra país alguno ni tiene consecuencias en ningún país, y China no pretende una militarización”.

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