Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Jimmy Carter, en la vanguardia progresista a sus 90 años

Jimmy Carter, ex presidente de Estados Unidos. Foto de Archivo, La República.

Washington, (EFE).- A sus 90 años, el expresidente de EEUU Jimmy Carter asegura que su vida sigue siendo “emocionante e impredecible” y se mantiene en la vanguardia progresista del país en sus opiniones sobre el racismo, el matrimonio homosexual o las primarias demócratas para las elecciones de 2016.


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Considerado por muchos lo más cercano que tuvo Estados Unidos a un presidente de izquierdas durante el siglo XX, Carter (1977-1981) echa de nuevo la vista atrás en el último de la treintena de libros que ha escrito durante su vida, titulado “A Full Life: Reflections at Ninety” (“Una vida completa: reflexiones a los noventa”).

En sus entrevistas para promover el libro, publicado esta semana en Estados Unidos, el exmandatario generó un debate con sus opiniones sobre temas de actualidad, desde la legalización nacional del matrimonio gay hasta la persistencia del racismo, pasando por las declaraciones del magnate Donald Trump sobre la inmigración ilegal.

“Creo que Jesús (Cristo) alentaría cualquier relación de amor si fuera honesta y sincera y no hiciera daño a nadie más, y no veo que el matrimonio homosexual dañe a nadie más”, aseguró Carter en una entrevista con el diario Huffington Post el martes.

Sus palabras sorprendieron todavía más dada su práctica devota de la fe cristiana bautista y su rumoreada capacidad de recitar cada verso de la Biblia de memoria.

Carter tampoco dudó en tachar de “ridículos” los comentarios del magnate Donald Trump, un aspirante republicano a la Presidencia de EEUU que aseguró en junio que la mayoría de los inmigrantes mexicanos al país traen “drogas”, “crimen” o son “violadores”.

“Ha hecho comentarios estúpidos, comentarios imprudentes sobre los inmigrantes y solo va a conseguir una pequeña parte del apoyo del partido republicano”, aseguró Carter a la cadena CNN.

Para el expresidente que irritó a muchos congresistas al viajar varias veces a Cuba tras abandonar la Casa Blanca e incluso reunirse con Fidel Castro en 2002, el acercamiento a la isla iniciado por el presidente Barack Obama es más que positivo.

“Creo y espero que (Obama) cumpla por completo su compromiso al deshacerse del todo del embargo y las sanciones al pueblo cubano, y tenga relaciones completas con el Gobierno cubano y su pueblo”, dijo Carter al diario de Virginia “Richmond Times-Dispatch”.

En su nuevo libro, el expresidente se explaya más en su vida personal que en la política, aunque incluso en las memorias de su infancia hay un componente que ayudaría a forjar sus ideas: el segregacionismo racial que se respiraba en el estado de Georgia donde nació en 1924, y que su propio padre defendía.

“Mi padre era parte de una sociedad que había prevalecido en todos los estados del sur durante más de cien años. Era un segregacionista, como todos los otros hombres del condado, en un momento en que la segregación racial era la norma en todo el país”, explicó Carter al diario “The Philadelphia Inquirer”.

Pese a criarse en ese ambiente, Carter llegó a la presidencia cuando había avances consolidados en la lucha por los derechos civiles, y marcó un récord al nombrar a más funcionarios negros y latinos en su Casa Blanca que todos sus predecesores juntos.

Hoy, sin embargo, Carter observa con tristeza las tensiones raciales que han resurgido en el país en los últimos años, y en especial el tiroteo de junio en el que un joven blanco mató a nueve afroamericanos en una iglesia de Charleston (Carolina del Sur).

“Creo que toda la publicidad sobre las confrontaciones entre la policía y la población negra en varios lugares y la tragedia en Charleston nos ha recordado que aún tenemos un largo camino por recorrer. Todavía hay un racismo innato en nuestro país que tiene que enfrentarse correctamente”, manifestó Carter a la cadena PBS.

Preguntado por los cinco aspirantes demócratas que compiten por la candidatura de su partido a la Casa Blanca, Carter pronosticó una victoria segura de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

Pero dejó claro que el senador Bernie Sanders es quien mejor representa al ala liberal del partido, a la que él pertenece, y quien mejor enarbola la bandera del combate a la desigualdad, que se ha convertido en central en las primarias demócratas.

“Creo que (Sanders) habla más en nombre del ala liberal y activa del partido demócrata. Es alguien que ha estado en primera línea de exigir igualdad, constreñir a Wall Street y acabar con la dominación de los ricos sobre el sistema político”, aseveró a la cadena PBS.

El nonagenario expresidente declaró que se mantendrá activo políticamente “todo lo que pueda”, y seguirá trabajando para el Centro Carter, la organización que fundó junto a su esposa Rosalynn para combatir la pobreza, las enfermedades y el hambre en el mundo.

“Mi vida no es tranquila. Es una vida llena de retos, emocionante e impredecible, intrépida y agradable”, relató a la PBS.

Entre viajes con el Centro Carter y nuevos proyectos de libros, el exmandatario encuentra tiempo para su gran afición: la pintura, con cuadros que decoran su nuevo libro e ilustran momentos íntimos o históricos, como el apretón de manos que selló el acuerdo de paz entre Israel y Egipto en Camp David en 1978. EFE

(I)