Ecuador. Viernes 9 de diciembre de 2016
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Ben Bridwell (Band of Horses): No quiero ni intentar crear otra “The Funeral”

SEATTLE, UNITED STATES - MAY 29: Ben Bridwell of Band of Horses poses for a portrait backstage at the Sasquatch Music Festival on 29th May 2010 in Seattle, Washington, United States. (Photo by Steven Dewall/Redferns)

Los caminos de la creación que conducen a un éxito como “The Funeral”, de Band of Horses, son inescrutables a menudo hasta para sus autores. Ben Bridwell, líder del grupo y compositor de esa canción, lo sabe y por ello lleva una década evitando la “ingenuidad” de procurar repetir la operación.

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“Creo que deliberadamente me he apartado de ello. No quiero ni intentarlo”, asegura el músico estadounidense en una entrevista con Efe con motivo del reciente lanzamiento de su último álbum, “Why Are You OK?”, el cual, según los críticos, recupera aquella “vulnerabilidad ensoñadora” de sus primeros discos.

Bridwell se encoge de hombros: “No lo sé, nunca lo sé cuando compongo. Ojalá fuese así y escribiese tres canciones más con la fuerza de ‘The Funeral'”, reconoce.

Cuatro años ha tardado el grupo formado en Seattle y asentado en Charleston (Carolina del Sur) en dar forma a este álbum que, a diferencia de los anteriores, no se ha gestado desterrándose del mundanal ruido, sino en el garaje de su casa.

“Los lugares son importantes. Para ‘Infinite arms’ (2010) me refugié en una cabaña en Minesota y en solo cinco días surgieron cuatro canciones, incluida ‘Laredo’. Por otro lado, me he dado cuenta de que le daba demasiada importancia a estar aislado y a apartarme de la vida real”, comenta.

Repartiendo esta vez su tiempo entre la composición, las giras y sus deberes domésticos, entre lavar platos y atender a cuatro niños, dos de ellos nacidos en este lapso de tiempo, “Why Are You OK?” ha sido madurado lentamente, lo que ha marcado su espíritu.

“Me he pasado los últimos 10 años volviendo a casa, así que los anteriores discos tenían mucho de eso. Este, sin embargo, trata más de estar allí”, subraya Bridwell de un trabajo sobre el que también planea la idea de estar “a la deriva” en el proceso compositivo.

La prueba más palpable de cómo afrontar esa situación y salir victorioso es “In a drawer”, una canción que, como su título indica, entró y salió de cajones durante 7 años hasta tomar forma definitiva y ver la luz.

“El no haberme dado por vencido con ella después de tanto tiempo hace que sea el tema que más me gusta de todo el disco y que tenga algo misterioso para mí”, revela.

Otro gesto de audacia es el de abrir el álbum con un corte sosegado de 7 minutos de duración, “Dull times/The moon” (tiempos aburridos, en español), que marca el tono general y contrasta con la vitalidad de uno de los temas más carismáticos, “Casualty party”.

Más novedades: el productor es Jason Lytle, después de trabajar con Glys Johns en su anterior álbum, “Mirage rock” (2012).

“Glys era todo rock and roll, pero Jason entendió también una faceta nuestra que es el gusto por los arreglos limpios; es vocalista y músico, además de amigo, tenía todos los ingredientes”, comenta.

Lo que no ha cambiado sustancialmente en los últimos siete años y medio es su actual alineación, una proeza para una banda que en la primera mitad de su existencia acumuló una decena de bajas, lo que invita a plantearse hasta qué punto Band of Horses no es sino la banda de Ben Bridwell.

“Yo era un líder reacio”, reconoce, antes de comentar que, “en cualquier caso, alguien tiene que encargarse de la parte dura y de hacer que el grupo avance”.

A eso achaca su actual estabilidad, además del “respeto conjugado con la honestidad suficiente como para decirse cuándo algo no funciona”, dice el músico, quien comenta que los últimos tres álbumes han sido el resultado de “un proceso muy participativo”. “Yo no quiero abarcarlo todo”, insiste.

¿Y cómo lleva las críticas? “Aún me fastidian, pero este es un negocio en el que eso es parte del juego. Llevo casado 10 años y tengo 4 hijos, así que la crítica no es algo nuevo para mí”, dice ampliando aún más una sonrisa que lo caracteriza sobre el escenario, como demostró en junio, en uno de los grandes conciertos del primer festival Mad Cool de Madrid. EFE (I)

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