Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Estación espacial recibe provisiones

La Estación Espacial Internacional recibió el lunes una especie de carrito de compras gigante con suficientes provisiones para un año, cortesía de los astronautas del último vuelo de un transbordador de la NASA.


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A primera hora del lunes, los astronautas Sandra Magnus y Douglas Hurley usaron el descomunal brazo robótico de la estación espacial para retirar del compartimento de carga del Atlantis el contenedor Raffaello, de fabricación italiana y del tamaño de un autobús.

Lo colocaron junto a la estación, lo aseguraron y terminaron el trabajo una hora antes de lo previsto.

El arcón de 6,4 metros (21 pies) de largo y 4,6 metros (15 pies) de ancho contiene casi cinco toneladas de alimentos, ropa y demás provisiones, suficientes para mantener a la base espacial y sus residentes operando al menos otro año mientras flotan en una órbita terrestre a 400 kilómetros (245 millas) de altura.

Los astronautas siguieron terminado sus labores antes de lo previsto, abrieron la escotilla unas horas más tarde e ingresaron al Raffaello, que tenía bolsas blancas apiladas por todas partes.

El director de vuelo Jerry Jason dijo que, en la lista de cosas por desempacar, ya tenían identificadas varias cosas a las que les darían preferencia.

Los seis residentes de la estación espacial ya habían recibido una bolsa de fruta fresca el domingo —que les entregaron a mano los astronautas del último vuelo del transbordador espacial inmediatamente después del acoplamiento— y se les prometieron frascos extra de mantequilla de maní.

Los astronautas recibieron una doble dosis de buenas noticias el lunes.

La tripulación del Atlantis.

En primer lugar, la NASA les informó que ya no le preocupaba un trozo de basura espacial que se acercará el martes, justo al momento de una caminata espacial prevista para la misión.

Los expertos determinaron el lunes que el objeto —un trozo de un antiguo satélite de la era soviética— quedaría a una distancia segura de 17,7 kilómetros (11 millas), por lo que no sería necesario mover de su camino al conjunto de la estación espacial y el transbordador.

En segundo lugar, una computadora clave del transbordador volvió a funcionar con normalidad tras ser desconectada justo antes del acoplamiento del domingo. El Atlantis despegó el viernes y deberá aterrizar la próxima semana.

Los 10 astronautas pasarán los próximos días descargando las provisiones del Raffaello, que una vez vacío será vuelto a cargar con el material usado para el embalaje, basura de la estación espacial y equipos obsoletos.

La NASA quiere que la estación espacial esté bien equipada para el inminente fin de la época de los transbordadores espaciales de la NASA. Varias empresas privadas trabajan en el desarrollo de cohetes y naves espaciales para el transporte de carga, pero faltan meses todavía para que haya resultados concretos y siempre existe la posibilidad de retrasos.

El objetivo final de la NASA —en tres a cinco años— es que esas mismas empresas aerospaciales transporten a los astronautas hacia y desde la estación orbital. Hasta entonces, la NASA estará pagando decenas de millones de dólares por cada astronauta que viaje en la nave espacial rusa Soyuz.

El Atlantis es el último de los tres transbordadores restantes de la NASA que están saliendo de servicio, en momentos en que la agencia espacial se enfoca ahora en expediciones a un asteroide y a Marte. A su regreso, el Atlantis permanecerá en el Centro Espacial Kennedy, donde será puesto en exhibición pública.