Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Unos 28 palestinos mueren en Gaza

La ofensiva israelí en Gaza cumplió este viernes su tercer día con la muerte hasta ahora de 28 palestinos y tres israelíes en medio de crecientes señales sobre una inminente invasión terrestre después de que el Gobierno israelí dictara hoy la movilización de 75.000 reservistas.


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El ministro de Sanidad del gobierno de Hamás en Gaza, Moufid Mujalalati, dijo hoy a los periodistas en el hospital de Shifa que 24 personas han muerto, entre ellas doce civiles: siete niños, dos mujeres (una de ellas embarazada) y tres ancianos.

Posteriormente, el Ejército israelí mató a un líder de la milicia de Hamás, a dos de sus hermanos y a un vecino en un ataque aéreo en el centro de Gaza, lo que eleva a 28 el número de palestinos perecidos por fuego israelí desde el miércoles.

La Fuerza Aérea israelí llevó a cabo hoy 238 bombardeos en la franja de Gaza.

Según los datos ofrecidos por Mujalalati, más de 250 personas resultaron heridas desde el comienzo de la ofensiva, entre ellas 70 mujeres y niños.

El ministro afirmó que los hospitales de la franja empiezan a sufrir escasez de suministros médicos y pidió a los países árabes que sigan el ejemplo de Egipto y ayuden a los palestinos.

El primer ministro egipcio, Hisham Qandil, llegó hoy en visita oficial a Gaza para mostrar su solidaridad con el territorio y se espera la llegada mañana del ministro de Exteriores tunecino, Rafik Abdelsalam.

Durante la estancia de Qandil en la franja, las dos partes tenían que haber mantenido un alto el fuego de tres horas, que ninguna de ellas respetó.

A lo largo de la jornada, el estruendo de bombas y los silbidos de los cohetes fue constante y en las calles de Gaza capital circulaban pocos coches, algunos más desde que cayó la noche.

Las milicias dispararon alrededor de 200 cohetes, de los cuales la mitad fueron interceptados por el sistema de defensa anti-misiles Cúpula de Hierro, según datos del Ejército israelí.

En Gaza capital, largas colas se agolpaban en las gasolineras en las que, además de repostar los coches, acudían peatones para llenar bidones con los que alimentar los generadores eléctricos.

También se veía a hombres con bombonas de butano o bolsas llenas de pan para llevar a sus casas.

Los milicianos de Hamás, habitualmente muy presentes en las calles de la franja, estaban ausentes y no se veían personas armadas.

Las emisoras locales emitían canciones religiosas y mensajes nacionalistas, además de noticias triunfalistas sobre supuestos éxitos de los milicianos.

Muchos palestinos recibieron en las calles con gritos de “Alahu Akbar (Dios es Grande)” el anuncio de Hamás de que su brazo armado, las Brigadas de Azedin Al Kassem, había derribado con un misil tierra-aire un avión militar israelí F-16 que sobrevolaba la franja de Gaza, un hecho que fue desmentido poco después por el Ejército israelí.

Otro motivo de celebración en las calles de Gaza fue la noticia de que un cohete lanzado desde la franja había impactado cerca de Jerusalén.

El proyectil fue un misil Fajr-5, que cayó en una zona despoblada del asentamiento judío de Gush Etsion, en Cisjordania ocupada y en las proximidades de Jerusalén.

En el hospital de Shifa, el mayor de Gaza, decenas de palestinos esperaban noticias de sus familiares o amigos heridos en los bombardeos israelíes.

“Desde que esto empezó, hemos recibido 215 heridos. Cada quince minutos llega una ambulancia con otro. Hoy han llegado 60, es un goteo continuo. Y todos son civiles. Yo no he visto llegar ni un solo luchador, ningún miliciano. ¿Por qué atacan a civiles? ¿Por qué matan a niños?”, dijo a Efe el director médico del hospital, Ayman Sahabani.

Sahabani afirmó que hoy han recibido en Shifa el cadáver de un menor de dos años con heridas de explosivo en su cuerpo y, ayer, a una niña de seis años con la cabeza destrozada.

“Si continúa la agresión más de dos días no se cómo atenderemos a los pacientes. Empezaremos a tener escasez de medicinas. Nuestro problema ahora es el suministro eléctrico. La electricidad se va cada ocho horas y los generadores no son estables, por lo que dañan los equipos médicos”, explicó.

Desde la caída de la noche, fuera de los cafés y restaurantes se agrupan pequeños grupos de hombres que escuchan la radio y conversan sobre la situación. EFE

Video vinculado:

http://www.youtube.com/watch?v=50rN1qz1Kp0

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