Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Estado Islámico crea “califato vacío” que divide a los insurgentes

En esta imagen del 16 de junio de 2014, manifestantes corean lemas en apoyo del grupo inspirado por al-Qaida Estado Islámico de Irak y el Levante, con banderas negras de al-Qaida frente al cuartel general del gobierno en Mosul, Irak.. (AP Photo, File)

El Cairo, 2 jul (EFE).- El extremista Estado Islámico (EI) ha declarado un califato que, según los expertos, carece de valor y profundizará las discrepancias entre ese grupo y el resto de facciones insurgentes en Irak y Siria.


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Tras el avance sin precedentes de ese y otros grupos opositores en las últimas semanas en territorio iraquí, el EI declaró este domingo la instauración de un “califato islámico” que abarcaría desde la provincia siria de Alepo hasta la iraquí de Diyala.

También proclamó a su líder, Ibrahim ibn Awad, más conocido como Abu Bakr al Bagdadi, “el imán y califa para los musulmanes en todo el mundo” o, lo que es lo mismo, el representante del profeta Mahoma en la tierra al que todos los seguidores de esa fe deben jurar pleitesía.

La misión del califato, según el Islam, es la aplicación de la “sharia” (ley islámica) en los territorios bajo su dominación y la exportación de esta religión mediante la predicación y la “yihad” (guerra santa) a las tierras que se encuentran fuera de su control.

Sin embargo, esta polémica declaración se ha topado con todo tipo de críticas en el ámbito académico y sobre el terreno.

El general Hosam Suelem, exdirector de la Académica Militar egipcia de Naser, considera que el nuevo paso del EI “no tiene ningún valor real” y que, a partir de ahora, los yihadistas “intentarán acabar con todo tipo de oposición en las tierras que se encuentran bajo su control”, según dijo a Efe.

En esa misma línea, la experta del Centro de Estudios Estratégicos y Políticos Al Ahram, Iman Ragab, opinó que el Estado Islámico no puede tomar una decisión de ese tipo sin el apoyo de fuerzas regionales.

Con ese gesto, que complica la posibilidad de una solución política al conflicto sirio, el grupo pretende demostrar la libertad de movimiento con la que se mueve en las zonas bajo su mando, ante la ausencia del control gubernamental, afirmó Ragab.

La analista explicó que el grupo también necesita recursos humanos para alargar su dominación sobre las regiones bajo su control y, por eso, ha pedido en especial que viajen a ellas estudiantes de religión, predicadores, ulemas, jueces, ingenieros, médicos y otros especialistas.

Ayer, en una alocución emitida por foros yihadistas, Al Bagdadi exigió a todos los musulmanes que emigren de forma “obligatoria” al nuevo “califato”, que -a su juicio- “pertenece a todos los musulmanes” y no solo a los iraquíes y los sirios.

Mohamed al Faidi, portavoz de la Asociación de los Ulemas de Irak, una de las organizaciones que más apoyan a los rebeldes suníes en ese país, recalcó que la decisión del EI es “nula” y “no es obligatoria” para los iraquíes, porque el grupo carece del “control efectivo” sobre el terreno donde declaró el califato.

Asimismo, criticó que Al Bagdadi sea una persona “desconocida” y expresó su preocupación por que este paso pueda llevar a un enfrentamiento entre el EI y el resto de grupos insurgentes en Irak.

Esa declaración del califato también ha sido rechazada por importantes grupos islamistas opositores sirios, como el Frente Islámico Sirio (FIS), que la calificó de “nula a nivel racional y religioso”.

En una nota, el frente tachó al EI de grupo “desviado” y consideró que este pretende “huir hacia adelante para esconder los crímenes” que ha cometido, lo que constituye un motivo para que las potencias internacionales “intervengan en las tierras del islam”.

Desde el pasado 3 de enero, el EI se enfrenta a otras organizaciones rebeldes en Siria, que quieren expulsarlo del país porque creen que ha cometido asesinatos, secuestros y violaciones de derechos de la población siria.

Considerada una escisión radicalizada de Al Qaeda, el Estado Islámico (antes llamado “de Irak y el Levante”) lucha mientras tanto en Irak del lado de insurgentes como los partidarios del fallecido dictador Sadam Husein, con los que ya ha empezado a tener fricciones. EFE