Ecuador. Martes 17 de enero de 2017
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A bordo del avión de campaña de Ted Cruz

El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Ted Cruz (c) es visto hoy lunes 2 de febrero de 2016, durante una parada de su campaña en Windham, New Hampshire (Estados Unidos). EFE/CJ GUNTHER

Excepto por las migas de su camisa, las rosquillas de Ted Cruz se han terminado.

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Cerca de la medianoche, durante un vuelo a New Hampshire, el reciente ganador de los caucus presidenciales republicanos en Iowa comienza a contar la historia de las elecciones de 2000, cuando trabajó como un “joven de clase media” en la campaña de George W. Bush a la Casa Blanca.

Bush logró una contundente victoria en Iowa y su confianza creció, dijo Cruz al grupo de reporteros reunido en la parte de atrás de su avión de campaña, el Constitution One. Había compartido una caja de rosquillas Krispy Kreme con los que viajaron con él desde New Hampshire a South Carolina, ida y vuelta en el mismo día.

Tras la victoria de 2000, reflexionó Cruz, Bush “fue aplastado” en las primarias de New Hampshire, arrollado por un senador de Arizona llamado John McCain.

“Lo mejor que le pasó a la campaña fue perder en New Hampshire”, dijo Cruz. “Necesitábamos un golpe de realidad”.

La campaña, por supuesto, se recuperó. Bush siguió adelante y logró la nominación de su partido y, en último término, la presidencia del país tras un polémico recuento que Cruz vivió desde dentro como un joven abogado republicano. Pero 16 años después, el senador dice que no quiere olvidar las lecciones de 2000, mientras fija la vista en su propio camino hacia la candidatura republicana.

“No somos arrogantes. Tenemos miedo”, dijo. “Estoy intentando aprender una lección de aquello”.

Ted Cruz, un senador novato por Texas, ganó el lunes en Iowa la primera entrega del proceso para elegir al candidato a las presidenciales de 2016. New Hampshire acoge las primeras primarias el próximo martes. South Carolina vendrá 11 días después.

Su exaltada política conservadora parece no ser la mejor opción para New Hampshire, cuyos votantes suelen favorecer la moderación por encima de la pureza ideológica. Este es el motivo por el que Cruz se está adelantando a South Carolina, donde hizo campaña el martes por la noche tras un mitin por la tarde en New Hampshire.

Pero no da por perdida la contienda en New Hampshire. Y basándose en su experiencia con Bush, no da nada por sentado.

“No sé si ganaremos en New Hampshire”, explica. “Espero que sí. Vamos a intentarlo”.

Unos 10 minutos después de iniciar la charla, el equipo de Cruz le anima a regresar a la parte delantera de la aeronave — lejos de los reporteros que disfrutan de unos momentos no previstos con el aspirante presidencial. Pero muestra poco interés por irse mientras la conversación se centra en su experiencia en South Carolina.

Todo comenzó en la campaña de 2000.

“Pasé una semana entera en el bus con Bush 43 en South Carolina”, dijo al tiempo que describía una profunda sensación de comodidad con la gente que organizará el primer duelo de primarias del estado.

“Son sureños, son evangélicos, hay veteranos del ejército, hay propietarios de armas. Hay un sentimiento que es parecido”, explicó Cruz. “Se sienten texanos”.

Termina la conversación cuando uno de sus principales asesores le susurra al oído: “Senador, estamos realmente a punto de aterrizar”.

Pero antes de su retirada, Cruz dice que habrá más conversaciones nocturnas — y puede que rosquillas — a medida que avance la campaña.

“Vamos a divertirnos”, dijo. “Espero que ganemos. Creo que vamos a ganar. Pero tanto si ganamos como si no, vamos a divertirnos”.

Por STEVE PEOPLES, Associated Press

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