Ecuador. Martes 27 de septiembre de 2016
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Un vistazo a lo que sigue en el proceso de paz en Colombia

El delegado de las FARC en Cuba, Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko" (d) y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (i) junto a el presidente de Cuba, Raúl Castro (c) sostienen en sus manos el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, durante la ceremonia en La Habana (Cuba) hoy, jueves 23 de junio de 2016, del acuerdo para el cese al fuego en Colombia. El acto para oficializar el acuerdo de cese al fuego bilateral y definitivo en Colombia comenzó hoy en La Habana, encabezado por el presidente Juan Manuel Santos y por Timochenko, máximo líder de las FARC, y con la asistencia de seis presidentes de la región y el secretario general de la ONU. EFE/ALEJANDRO

El acuerdo de cese del fuego y desarme que firmó el jueves el presidente colombiano Juan Manuel Santos con las FARC, el grupo rebelde de izquierda más grande del país, acerca a Colombia al fin de una guerra de varias décadas. Aquí algunos de los obstáculos restantes:

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DEJAR LAS ARMAS

El acuerdo no marca el inicio del cese del fuego. Ese solo comenzará con la firma de un acuerdo final de paz, mismo que las autoridades esperan lograr incluso el próximo mes. Un día después de que se firme el pacto, el ejército colombiano reposicionará a sus tropas para proteger a los combatientes rebeldes mientras se trasladan a zonas de transición en las que entregarán sus armas y comenzará su proceso de reintegración a la vida civil. Se requerirá que los 7.000 combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia dejen las armas por completo en un plazo máximo de seis meses. El armamento será entregado a los monitores de las Naciones Unidas.

DESCONFIANZA REBELDE

Las negociaciones aún deben determinar cómo se blindará legalmente el acuerdo para que no se desmorone en caso de que un gobierno más conservador entre en lugar del de Santos, quien dejará el poder en 2018. Los rebeldes, cautelosos con base en experiencias pasadas, también exigen garantías de seguridad una vez que dejen las armas y formen un movimiento político. Un intento similar de paz en la década de 1980 derivó en la matanza de miles de rebeldes y sus simpatizantes a manos de paramilitares y soldados corruptos.

REFERENDO SOBRE LA PAZ

Santos ha prometido que cualquier acuerdo de paz será sometido a un referendo nacional, aunque las FARC presionan para que sea ratificado a través de una convención constitucional. Un pacto podría enfrentar dificultades en un referendo debido a la profunda impopularidad de los rebeldes y al deseo de venganza que muchos colombianos aún guardan en torno al conflicto en el que millones de personas fueron desplazadas y cientos de miles murieron. Los seguidores del proceso de paz también se preocupan de que muchos de los votantes no participen.

Para ser aprobado, el referendo tendría que cumplir con un margen mínimo de participación electoral y un umbral de aprobación.

TRIBUNALES DE JUSTICIA

Ambas partes deben acordar un mecanismo para seleccionar a los jueces que presidirán los tribunales especiales de paz que evaluarán los crímenes de guerra tanto de la guerrilla como del ejército.

EL OTRO GRUPO REBELDE

Existe también el riesgo de que el segundo movimiento rebelde de Colombia, el mucho más pequeño pero más recalcitrante Ejército de Liberación Nacional, ocupe el vacío que dejan las FARC. Apenas recientemente, el ELN acordó el inicio de negociaciones formales con el gobierno, pero esas pláticas aún no empiezan debido a la insistencia de Santos de que renuncien al secuestro, que es una de las principales fuentes de ingresos del grupo, petición que los rebeldes han rechazado. (I)

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