Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Descifrando a Humala

Por Luis Fernando Ayala


Publicidad

La reacción de los mercados financieros al triunfo de Ollanta Humala en las elecciones presidenciales peruanas fue contundente: al día siguiente el principal índice de la Bolsa de Lima se desplomó en un 12,5% , la máxima caída en su historia, para luego recuperarse en los días siguientes.

Este pánico de los inversionistas peruanos (y extranjeros), se da por el miedo a perder lo mucho que Perú ha conseguido en las últimas dos décadas. La economía peruana ha sido consistentemente la que más ha crecido en América Latina durante los últimos años, creciendo en promedio a un 7,2% anual entre el 2006 y 2010 (como referencia Ecuador creció al 3,6% anual en el mismo periodo ), reduciendo año a año los niveles de pobreza de su población y mejorando la calidad de vida de sus habitantes, aunque sin alcanzar todavía un nivel de vida adecuado para una gran parte de su población, especialmente en los sectores rurales.

El discurso que Humala ha exhibido desde la segunda vuelta electoral, poco tiene que ver con el lenguaje extremista y fuertemente identificado con el chavismo del 2006 y que es considerado como la causa de su derrota aquel año. Si antes Humala reclamaba la nacionalización de las industrias estratégicas, como la minera (la más grande del país), hoy habla de “honrar todos los compromisos del Estado” y de fomentar nuevas inversiones en infraestructura mediante inversión pública y privada nacional y extranjera; si antes hablaba de estrechar lazos con Venezuela y el resto de países de la órbita chavista, ahora parece ver en Brasil el modelo a seguir; si en el 2006 esgrimía como bandera de lucha “no dejarse pisar el poncho de Chile”, en el 2011 hasta lo cita como ejemplo de “inclusión social” .

Este cambio tan radical ha llevado a muchos a dudar de la sinceridad de la conversión de Humala, y a preguntarse si no se tratará de una hábil estrategia para ganar tiempo y “acumular fuerzas” en vistas a consolidar un proyecto de corte socialista y autoritario como sucedió primero con Chávez en Venezuela y luego con Correa en Ecuador.

Lo más probable es que en realidad no se trate ni de conversión ni de conspiración. Su vinculación con Chávez en el 2006, el cual era un fenómeno relativamente reciente a esa fecha, tuvo una lógica utilitarista que le facilitó su ascenso en el mapa político peruano ; hoy cuando los efectos nocivos de las políticas de la revolución bolivariana son ampliamente conocidos, esa relación simplemente ya no resulta útil ni necesaria para Humala.

Esto no significa que las políticas del nuevo gobierno peruano vayan a estar regidas por la ortodoxia ni por una sincera confianza en los mecanismos del mercado: Humala ha dicho que pretende reformar la Constitución para eliminar el rol subsidiario del Estado, y facilitar de esta manera una mayor participación del Estado dentro de la economía, y ya se habla de la creación de nuevas empresas estatales como aerolíneas y de telecomunicaciones, olvidando los desastrosos resultados de anteriores aventuras empresariales del estado peruano en las época de Velasco Alvarado y del primer gobierno de Alan García. También ha manifestado su intención de ampliar los impuestos a las “sobreganancias” de las empresas mineras y su interés en “afinar” el tratado de libre comercio con EEUU . Ninguna de estas propuestas tiene mayores posibilidades de prosperar, ya que Humala controlará apenas el 36% del congreso peruano y no son reformas aceptables para sus potenciales socios de Perú Posible (el partido de Alejandro Toledo).

Aunque es difícil saber si el cambio en el discurso de Humala es permanente o si se trata de una estrategia para ganar tiempo; por el momento, esos a los que Vargas Llosa y compañía denominan como izquierda carnívora , bien pueden sentirse decepcionados: ya que las recientes palabras de Ollanta Humala nos recuerdan más a Lula que a Chávez, más a Lucio Gutiérrez que a Rafael Correa.

2 Comentarios el Descifrando a Humala

  1. Dificil tarea, tratar de introducirse en el pensamiento de los ciudadanos que tienen la tendencia de izquierda porque en verdad no se sabe a que lado plegarán…CRVA

  2. ESPEREN A QUE SE LE PASE EL SUSTO A ” OH  LLANTA  MALA ” VERAN HACER BURRADAS AL PO MAYOR.!!!!!!!!!! LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE.!!!!!!!!

Los comentarios están cerrados.