Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Acoso a La Prensa

Editorial del diario La Prensa
Managua, NICARAGUA

El acoso que sufre LA PRENSA por parte de exprestadores de servicios a este Diario que son manipulados por un sindicato oficialista y protegidos de hecho por el Gobierno mediante la pasividad policial, fue considerado en la audiencia sobre Nicaragua realizada por el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE. UU., el jueves de la semana pasada. Lógicamente, para los congresistas estadounidenses el acoso a LA PRENSA es una agresión a la libertad de expresión en general.

Editorial del diario La Prensa
Managua, NICARAGUA


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El acoso que sufre LA PRENSA por parte de exprestadores de servicios a este Diario que son manipulados por un sindicato oficialista y protegidos de hecho por el Gobierno mediante la pasividad policial, fue considerado en la audiencia sobre Nicaragua realizada por el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE. UU., el jueves de la semana pasada. Lógicamente, para los congresistas estadounidenses el acoso a LA PRENSA es una agresión a la libertad de expresión en general.

La audiencia de dicho comité parlamentario fue convocada por su presidenta, la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, bajo el título “Democracia secuestrada en Nicaragua, parte I”, para analizar la situación creada tras las graves irregularidades en las elecciones del 6 de noviembre. Cabe destacar que al mismo tiempo los senadores Bob Menéndez (demócrata) y Marco Rubio (republicano) presentaron ante el Senado un proyecto de resolución bipartidista para que la Casa Blanca y el Departamento de Estado adopten medidas drásticas que ayuden a la restauración del orden constitucional de Nicaragua —quebrantado por la candidatura inconstitucional de Daniel Ortega y el fraude electoral—, por diversos medios entre ellos la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

La audiencia parlamentaria escuchó los testimonios del exembajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan; del analista del Instituto Hudson de Nueva York, Jaime Daremblum; y de la doctora en ciencias políticas de la Universidad de Georgia, Jennifer McCoy, directora del Programa de las Américas del Centro Carter. Pero el propósito no era solo analizar académicamente el fraude electoral del 6 de noviembre en Nicaragua, sino también recomendar las medidas que se deberían tomar para defender la precaria democracia nicaragüense que ha sido quebrantada por el régimen de Ortega. En ese sentido la congresista Ros-Lehtinen exhortó al presidente Obama, según informó LA PRENSA, “a no reconocer el nuevo gobierno de Daniel Ortega cuyo próximo período presidencial inicia en enero de 2012, ante la evidente falta de transparencia y las significativas irregularidades cometidas en el proceso electoral de noviembre pasado”.

En lo que respecta al acoso de partidarios orteguistas que sufre este Diario desde agosto del año pasado, la congresista Ros-Lehtinen expresó que “Daniel Ortega trata de silenciar a LA PRENSA, es una amenaza a la libertad para evitar que los nicaragüenses y el mundo conozcan de sus acciones dictatoriales”. Este pronunciamiento de la congresista republicana representa sin duda el sentir de los legisladores de ambos partidos y de todo el pueblo de Estados Unidos. Es que la libertad de expresión y de prensa —que es un valor universal y patrimonio de la humanidad— debe ser defendida de toda agresión que sufra en cualquier parte del mundo, ya sea por medio de la censura, la confiscación de medios o su concentración en manos del poder político, o mediante medidas económicas de castigo y el acoso de turbas a los periódicos independientes.